Tras el exigente cierre del 2025, Colón puso en marcha una renovación integral de su plantilla profesional tras la partida de 20 futbolistas. En este contexto, la comisión directiva, junto a Ezequiel Medrán y el director deportivo Diego Colotto, desplegó un mercado de pases exhaustivo para reconstruir el equipo. La premisa principal fue el reclutamiento de jugadores con experiencia probada en la Primera Nacional, buscando dotar al grupo de la madurez y el ritmo necesarios para encarar el certamen 2026, asegurando que el patrimonio juvenil de la institución cuente con el respaldo de referentes de trayectoria.
La fórmula para acortar plazos: Apuesta por sociedades preexistentes
Un punto estratégico de esta etapa de fichajes fue la apuesta por sociedades futbolísticas preexistentes, una táctica diseñada para acortar los plazos de cohesión táctica. Bajo esta lógica, se incorporaron binomios con química demostrada en el campo, como los volantes Ignacio Antonio y Matías Muñoz (ex compañeros en Gimnasia de Mendoza) y los atacantes Julián Marcioni y Alan Bonansea, quienes poseen una conexión ofensiva ya aceitada. A este esquema se añade la pareja de centrales integrada por Pier Barrios y Federico Rasmussen, quienes al haber compartido equipo anteriormente, garantizan entendimiento y solidez defensiva desde el primer día. El propósito es evitar que los mecanismos de juego deban construirse desde la nada, logrando que el equipo sea competitivo desde el inicio de la preparación.
Altas
- Matías Budiño (arquero)
- Leandro Allende (lateral izquierdo)
- Ignacio Antonio (volante central)
- Matías Godoy (extremo)
- Pier Barrios (defensor central)
- Julián Marcioni (extremo)
- Matías Muñoz (volante central)
- Emanuel Beltrán (lateral derecho)
- Lucas Cano (delantero)
- Federico Lértora (volante central)
- Alan Bonansea (delantero)
- Sebastián Olmedo (defensor central)
- Mauro Peinipil (lateral derecho)
- Darío Sarmiento (extremo)
- Federico Rasmussen (defensor central), a espera de su oficialización.
Esta profunda transformación estructural plantea un reto inmediato para Medrán: forjar una identidad colectiva en un periodo acotado. Con refuerzos en cada línea, el Sabalero busca un equilibrio operativo y efectividad en el corto plazo, moldeando un grupo renovado para convertirlo en un serio aspirante al ascenso.







