La empresa FATE confirmó que acatará formalmente la conciliación obligatoria dictada por el Gobierno, aunque aclaró que no retomará la producción ni reabrirá su planta. Desde la firma sostuvieron que la fábrica seguirá cerrada porque no hay insumos ni tareas en marcha, por lo que la medida oficial no cambia el escenario operativo.
La conciliación, dispuesta por 15 días, busca retrotraer la situación laboral y frenar los despidos tras el anuncio de cierre que afecta a más de 900 trabajadores. Sin embargo, en la práctica solo suspendió momentáneamente el pago de indemnizaciones, mientras la compañía asegura tener los fondos disponibles.

El conflicto se profundizó tras el cierre de la histórica planta de San Fernando y el desalojo ordenado por la Justicia. Aunque el Gobierno abrió una instancia de negociación, desde la empresa remarcan que la crisis es profunda y que la producción continuará detenida, dejando el futuro laboral de cientos de empleados en suspenso.






