La UEFA cedió ante la presión de Gianni Infantino para evitar que el Mundial de Clubes se dispute cada dos años, una medida que garantiza más plazas para Sudamérica en 2029.
El mapa del fútbol internacional sufrirá una nueva transformación estructural en 2029. Tras el balance positivo de la edición 2025, la FIFA consiguió el aval necesario para expandir el Mundial de Clubes de 32 a 48 equipos, un movimiento que redefine la competencia de élite y amplía las oportunidades para los clubes de la región.
Este cambio de paradigma responde a una estrategia de expansión global liderada por Gianni Infantino, quien logró doblegar la histórica resistencia europea. La decisión, que se hará oficial próximamente, no solo altera la cantidad de participantes, sino que equilibra las tensiones políticas entre las dos federaciones más poderosas del planeta.
La aprobación de la UEFA no fue un proceso sencillo ni carente de intereses cruzados. Durante meses, el organismo presidido por Aleksander Ceferin se opuso férreamente a la ampliación, temiendo que un torneo de tal magnitud pusiera en riesgo el estatus de la Champions League y afectara sus lucrativos acuerdos comerciales.
Para entender la dimensión del cambio, basta observar el modelo del Mundial 2026 de selecciones, donde la ampliación a 48 participantes permitió otorgar 16 cupos a Europa y asegurar 6 plazas directas para Conmebol, más una eventual séptima por repechaje.
En el ámbito de clubes, este mecanismo funcionará de forma similar: al aumentar la base de 32 a 48, se garantiza que las confederaciones que actualmente tienen menor representación reciban un impulso significativo, permitiendo que el torneo sea verdaderamente global y no un feudo exclusivo de las potencias europeas.






