El hallazgo se produjo este sábado en la desembocadura del arroyo Colorado. La menor de edad había sido arrastrada por la corriente junto a su madre durante el feroz temporal del pasado jueves. Conmoción en la zona por el desenlace de la búsqueda que movilizó a toda la ciudad.
Luego de tres días de angustia y una búsqueda incansable que mantuvo en vilo a los vecinos, este sábado por la tarde se confirmó la noticia menos deseada: el hallazgo del cuerpo sin vida de Kiara Barrios. Los restos de la pequeña fueron localizados por los equipos de rescate en la zona del balneario Thompson, precisamente en la desembocadura del arroyo Colorado, a pocas cuadras de donde se desencadenó la tragedia.
La pesadilla comenzó el pasado jueves, cuando un temporal de extrema violencia azotó la región. En la intersección de las calles Blas Parera y Brown, la precaria vivienda que Kiara habitaba junto a su familia no resistió el embate de las lluvias y la presión del agua. La casilla se desplomó, provocando que tanto la niña como su madre, Patricia Mena (32 años), cayeran al cauce del arroyo y fueran arrastradas inmediatamente por la fuerza de la corriente.
Mientras otros tres integrantes de la familia lograron salvarse milagrosamente en medio del caos, la suerte de Patricia y Kiara fue distinta. El cuerpo de la madre fue hallado apenas unas horas después del temporal, a unos 400 metros del lugar del incidente. Sin embargo, el paradero de la niña fue un misterio que movilizó un operativo de gran escala.
Durante casi 72 horas, personal de Defensa Civil, buzos tácticos de la policía, bomberos voluntarios y efectivos policiales rastrillaron cada metro del arroyo. A la labor oficial se sumaron decenas de vecinos del barrio, que con herramientas propias y un profundo sentido de solidaridad, colaboraron en las tareas de búsqueda bajo condiciones climáticas y de terreno sumamente complejas.
Finalmente, el operativo concluyó hoy con el triste hallazgo en las cercanías del Thompson. Las autoridades locales ya trabajan en las diligencias correspondientes, mientras la comunidad se muestra profundamente consternada por una tragedia que, una vez más, pone de manifiesto la vulnerabilidad de las familias que habitan en las zonas ribereñas ante las inclemencias del tiempo.






