La situación hidrológica en el norte argentino y el Litoral atraviesa un momento delicado. Así lo aseguró el ingeniero Juan Borus, referente del Instituto Nacional del Agua, quien trazó un panorama preocupante marcado por la persistencia de lluvias, la saturación de los suelos y la fragilidad del sistema del río Paraná.
En diálogo con LT9, el especialista sostuvo que “todo el tercio noroeste de la Argentina está en una situación delicada”, debido a que los suelos ya no tienen capacidad de absorción. “Cualquier lluvia adicional, por moderada que sea, se transforma en excedente que va directamente a los ríos”, explicó.
Foco en Santa Fe: alerta por lluvias urbanas intensas
Si bien el pronóstico indica una breve mejora en las condiciones meteorológicas, Borus advirtió que la preocupación ahora se desplaza hacia la región central del Litoral, especialmente en la provincia de Santa Fe.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional, los eventos más intensos podrían registrarse en la cuenca baja del río Salado, lo que enciende las alarmas en zonas urbanas. “La primera alerta es para las áreas urbanas, especialmente desde Recreo hacia abajo, incluida la ciudad de Santa Fe”, subrayó.
En ese sentido, remarcó que la atmósfera presenta altos niveles de humedad, lo que favorece la ocurrencia de lluvias intensas en cortos períodos, generando riesgos de anegamientos y complicaciones en el drenaje urbano.
En paralelo, la situación del río Paraná continúa siendo crítica. El especialista recordó que el sistema atraviesa su séptimo año consecutivo de bajante, sin señales claras de recuperación. “El escenario está agarrado con alfileres”, graficó Borus. Si bien se registran lluvias en las nacientes del Alto Paraná, en Brasil, estas no se replican en la mitad sur de la cuenca, donde no hay regulación de represas.
Para la capital santafesina, el panorama es poco alentador: el hidrómetro marca actualmente 1,55 metros, y se espera que cierre marzo en torno a 1,20 metros. “Durante abril, el nivel oscilaría entre 1,00 y 1,20 metros, es decir, casi dos metros por debajo del promedio histórico de los últimos 25 años”, advirtió.
Sin señales de un Niño fuerte en el corto plazo
En cuanto a las perspectivas climáticas, Borus se mostró cauto respecto a la posible llegada del fenómeno de El Niño. “En los próximos tres o cuatro meses no se observan anomalías térmicas en el Pacífico que permitan anticipar un Niño fuerte con impacto directo en nuestra región”, señaló.
Aunque reconoció que la probabilidad de ocurrencia hacia la primavera es alta, aclaró que eso no garantiza lluvias extraordinarias. “Recién en junio tendremos un panorama más claro”, indicó.
El referente del INA también apuntó a factores estructurales que agravan la situación. Entre ellos, destacó los cambios en el uso del suelo, que aceleran la escorrentía del agua.
“Hoy el porcentaje de agua que escurre hacia los ríos es mayor, y la saturación se alcanza más rápido que hace décadas”, explicó. Finalmente, expresó su preocupación por posibles recortes en el Servicio Meteorológico Nacional, al considerar que podrían afectar la capacidad de prevención.
“Sería una noticia nefasta. Argentina tiene una distribución de agua muy desigual y una gran concentración urbana. Sin medición ni observación, se pierden herramientas clave para la prevención y alerta temprana”, concluyó.






