El «Tatengue» se recuperó de un primer cuarto para el olvido, ajustó las piezas en defensa y terminó llevándose una victoria categórica por 91-71 en el Fortín de las Morochas. Con Yeferson Guerra como figura, el equipo santafesino sanó la herida de Chivilcoy y profundizó la crisis del «Turco».
En una nueva jornada de la Liga Nacional de Básquet, Unión de Santa Fe dio una muestra de carácter y solidez colectiva al vencer como visitante a Argentino de Junín el pasado miércoles 18 de marzo. El encuentro, que comenzó cuesta arriba para los santafesinos, terminó transformándose en una exhibición de jerarquía que dejó sin respuestas al conjunto bonaerense.
Un arranque que encendió las alarmas
El inicio del partido fue un monólogo del local. Argentino, urgido por la necesidad de recuperarse tras caer ante Independiente de Oliva, salió a morder en toda la cancha. Con una efectividad envidiable de Dana Tate Jr. y la puntería perimetral de David Schriver, el «Turco» maniató a un Unión que lucía inconexo y errático tras su reciente caída ante Racing de Chivilcoy. Los dirigidos por Adrián Capelli cerraron un primer parcial de ensueño con un contundente 25-12, que parecía presagiar una noche negra para la visita.
🫴 Se la dejaron servida a Yeferson Guerra
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— La Liga (@LigaNacional) March 19, 2026
El quiebre: Ajuste defensivo y el triple de Basabe
Sin embargo, el básquet es un deporte de rachas y el segundo cuarto marcó el inicio de la transformación «Tatengue». Ariel Rearte movió el banco y ajustó la intensidad defensiva, cortando los circuitos de pase de Argentino. Unión empezó a encontrar fluidez en la transición y, punto a punto, limó la diferencia.
El momento bisagra de la primera mitad llegó sobre la chicharra del descanso largo: Emiliano Basabe castigó con un triple quirúrgico que no solo cerró el parcial 27-13 a favor de la visita, sino que le permitió a Unión irse a los vestuarios liderando por la mínima (39-38), un golpe anímico del que el local nunca lograría reponerse.
El vendaval santafesino
En el complemento, la paridad fue solo una ilusión. Bajo la conducción y el desequilibrio de Yeferson Guerra —quien volvió a ser la pesadilla del equipo juninense—, Unión impuso un ritmo frenético que desbordó por completo a la defensa de Argentino. El tercer cuarto fue un festival de la visita, que castigó desde todas las posiciones. Un triple de Franco Balbi en el epílogo del periodo selló un parcial demoledor (32-18), dejando el marcador 71-56 y el partido virtualmente sentenciado.
Cierre sin fisuras
Los últimos diez minutos sirvieron para ratificar el excelente momento de Unión, que supo administrar la ventaja con inteligencia y oficio. Mientras Argentino caía en la desesperación y los lanzamientos forzados, el «Tatengue» siguió castigando en la pintura y desde el perímetro para estirar la diferencia máxima a 20 puntos.
Con el 91-71 final, Unión de Santa Fe no solo suma dos puntos vitales para mantenerse en los puestos de vanguardia de la tabla, sino que recupera la confianza necesaria para afrontar sus próximos compromisos. Por el lado de Argentino, el panorama se vuelve complejo, obligándolo a buscar respuestas urgentes para salir del fondo de la clasificación.






