16.5 C
Santa Fe
domingo, 12 abril 2026

El ataque a la escuela de San Cristóbal y un debate impostergable: la regulación de las redes sociales para proteger a los menores

Destacadas

Lo que durante años pareció un problema ajeno, propio de sociedades lejanas, llegó a la provincia de Santa Fe con una violencia que sacudió a todo el país. El tiroteo ocurrido en la localidad de San Cristóbal no solo desencadenó una investigación judicial de alto impacto, sino que abrió una discusión que involucra a la justicia, la salud mental, el Estado y a cada familia: ¿qué está pasando con los adolescentes dentro de las pantallas?

Lo que encontró la justicia

En su exposición ante autoridades y funcionarios, la Fiscal General del Ministerio Público de la Acusación (MPA), María Cecilia Vranicich, detalló los hallazgos de la investigación con una crudeza que no dejó margen para la indiferencia. En el marco del caso, los investigadores tomaron contacto con la DUBIA —una dirección especializada en comunidades digitales juveniles— que les permitió adentrarse en un universo hasta entonces desconocido para el sistema judicial santafesino.

La funcionaria no ocultó su consternación: «Estamos hablando de jóvenes que deberían estar rodeados de amorosidad, de empatía.» La descripción trazó un retrato de adolescentes que, lejos de ese entorno, encuentran en plataformas digitales internacionales un espacio para canalizar —y también alimentar— sentimientos de odio y violencia.

El llamado a debatir límites

A partir de ese diagnóstico, la Fiscal General convocó a los poderes del Estado —legislatura nacional, provincial y demás organismos— a poner sobre la mesa una discusión que otros países ya comenzaron: la posibilidad de limitar el acceso de menores a las redes sociales.

Citó dos modelos internacionales concretos. En Australia, las empresas propietarias de aplicaciones que no cumplan con las restricciones a menores enfrentan multas de casi 50 millones de dólares australianosFrancia optó por un enfoque intermedio: permite a los jóvenes acceder a enciclopedias virtuales y herramientas de comunicación útiles, pero restringe plataformas como TikTok, Instagram y Roblox.

«No digo que haya que tomar estas medidas, digo pongámoslo a discusión», aclaró la funcionaria, y remarcó: «Tal vez no sabíamos por qué estos países estaban tomando estas decisiones. Ahora sí nos estamos dando cuenta.» Fue cuidadosa en delimitar su rol institucional —»yo como Fiscal General no puedo trabajar en esto, pero sí lo pongo en la mesa»— aunque cerró con un mensaje que interpeló a toda la sociedad: «A partir del lunes 30 de marzo (día del ataque en San Cristóbal) tenemos que tener otra mirada sobre qué es lo que está ocurriendo.»

Lo que advierte la psicología

La licenciada en Psicología Débora Blanca lleva tiempo observando este fenómeno desde la consulta y coincide con el diagnóstico de la fiscal, aunque lo enmarca en una dimensión aún más amplia: la soledad.

«Los grandes creemos que estar en la casa, en la habitación, con sus dispositivos es más seguro que estar en la calle. No es más seguro«, afirmó. Para Blanca, esa percepción errónea deja a los adolescentes expuestos a groomingciberbullying y —como reveló la investigación judicial— a comunidades digitales de radicalización.

La profesional introdujo el pensamiento del filósofo surcoreano Byung-Chul Han para explicar uno de los mecanismos más peligrosos del ecosistema digital: el algoritmo que solo muestra a los usuarios aquello que ya quieren ver. «Nos acostumbramos a lo idéntico y cuando nos encontramos con algo diferente, con alguien que piensa distinto, no lo soportamos. Hay mucha violencia, no hay diálogo.» Es precisamente en ese caldo de cultivo —la intolerancia amplificada por la burbuja algorítmica— donde pueden prosperar las comunidades de odio que describió la fiscal.

Blanca también advirtió sobre el riesgo de que los jóvenes más aislados confundan la inteligencia artificial o las comunidades virtuales con vínculos humanos genuinos: «La IA no es un médico, no es un psicólogo. Es muy fácil confundirse si uno tiene pocos lazos, si no tiene actividades ni espacios compartidos con otros.»

La palabra como antídoto

Frente a un panorama que describe como preocupante, ambas voces confluyen en la misma dirección: es urgente recuperar los lazos, el diálogo y la presencia. Blanca convocó a los adultos a revisar primero sus propios hábitos: «Tenemos que jugar con los chicos, dejar nosotros el celular, mirarnos, charlar.» Darles recursos para que cuando les llegue algo peligroso, no entren ahí.

Alertó también sobre una habilidad que se está perdiendo silenciosamente: la capacidad de dirigirse a otro ser humano. «Los chicos no pueden preguntar. Están en el gimnasio y no le preguntan al profe; se fijan una rutina de alguien en internet teniendo al profe al lado. La palabra es imprescindible para los humanos.»

El debate, en definitiva, ya no puede postergarse. Lo piden desde la fiscalía quienes investigaron el caso, y desde los consultorios quienes atienden las consecuencias. La pregunta que queda abierta es si el sistema político, educativo y familiar está dispuesto a escuchar.

Seguí todas las noticias de Radiogol.com
en Google News

Últimos artículos