Luego de haber jugado su primer Superclásico, Santiago Ascacíbar contó sus sensaciones tras haberle ganado a River, reconoció que le encantaría volver a enfrentarlo en los playoffs del Torneo Apertura, destacó el ambiente del vestuario y contó cómo evolucionó su juego para destapar una faceta goleadora que poco tiene que ver con aquel joven que debutó en Estudiantes.
«Falta, hay que esperar, pero me encantaría tener otro partido en la instancia que toque», declaró Ascacíbar en Radio La Red cuando le consultaron sobre la chance de enfrentar nuevamente a River en una instancia de playoffs. Aunque debería ocurrir una catástrofe para que no suceda, Boca todavía no se clasificó a los octavos de final del Torneo Apertura. Si esto ocurre, una vez que finalice la fase regular se determinará en qué lado del cuadro quedan emparejados según sus posiciones en la tabla y, por ende, en qué instancia podrían cruzarse nuevamente.
Luego habló sobre las sensaciones de haberle ganado al Millonario en el Monumental: «Es una alegría enorme saber que todo está en orden. Jugar un Superclásico, ganarlo y de esta manera… te llena de felicidad. Saber que a toda la gente que está acompañando le haces la semana divina es lindo».
Luego se refirió al buen ambiente que se vive en un plantel que conserva un invicto de 13 partidos: «Un grupo se va creando y formando con los meses. Hay que seguir alimentándolo. Obviamente, estamos preparados para pelear grandísimas cosas, es lo que les transmito a mis compañeros. No hay que bajar nunca la guardia ni relajarse. Hay que seguir metiéndole. Se está gestando algo grande, lo veo».
Ascacíbar se adaptó rápidamente a las exigencias que tiene Boca, las cuales parece comprender a la perfección. «La exposición nacional es mucho más grande: todos miran a Boca. Quieras o no estás expuesto a estar en tu máximo nivel. Es una de las cosas que más me llamó la atención. Ya lo había escuchado, pero después tenés que transitarlo», detalló.
En 14 partidos con la camiseta del Xeneize, el Ruso ya lleva convertidos tres goles, una faceta de su juego que destapó cuando volvió de su paso por Europa. Así explicó su transformación dentro de la cancha: «En Alemania te piden que estés atacando y defendiendo, las dos versiones. Es muy común en ellos. Después fui madurando el sentido del juego, entendiendo en qué momento si y lo incorporé». Hoy, junto a Miguel Merentiel, es quien más se beneficia de los pases largos de Leandro Paredes y demuestra una inteligente lectura del juego, ya que sabe perfectamente cuándo desmarcarse y hacia dónde, en función de la posición de la pelota y de sus compañeros.







