Este miércoles comenzaron las tareas de remoción del embalsado acumulado en la Laguna Setúbal, particularmente en el sector de los pilotes del ex puente ferroviario, uno de los puntos donde la vegetación flotante había generado mayores complicaciones para la navegación.
El operativo es llevado adelante por el Ejército Argentino con asistencia de la Municipalidad de Santa Fe, luego de semanas de gestiones y reuniones para coordinar la intervención. El director de Gestión de Riesgo municipal, Luis Cabal, explicó el alcance del trabajo: «Comenzamos a remover los embalsados de camalotes. El Ejército está trabajando hoy y la idea es sostener un convenio por tres meses para mantener limpia la Laguna y el río Santa Fe».
En el procedimiento intervienen tres gomones y un lanchón especial que permite desprender las masas de vegetación más pesadas y compactas. «Trabajan tres gomones y un lanchón que permite desprender los camalotes más grandes y también los canutillos que se entrelazan debajo del agua», detalló el funcionario.
Los trabajos apuntan a recuperar la circulación en la laguna
El operativo de remoción apunta a recuperar la circulación y mantener despejados los sectores más afectados de la Laguna Setúbal y el río Santa Fe. Este procedimiento también forma parte de una serie de trabajos impulsados por el municipio en el marco de la preparación de la capital provincial para los próximos Juegos Suramericanos
Según explicó Cabal, los trabajos continuarán durante los próximos meses con nuevas intervenciones sobre distintos puntos de la costa santafesina. Las primeras tareas se concentraron en la zona de los pilotes del ex puente ferroviario, donde se había acumulado una importante cantidad de camalotes y vegetación flotante.
La presencia de estos embalsados comenzó a intensificarse a mediados de abril en distintos sectores de la laguna, especialmente en las cabeceras de los puentes Colgante y Oroño, además del denominado Puente Palito, en Alto Verde. Desde entonces, usuarios habituales de la Setúbal y aficionados a las actividades náuticas advirtieron sobre las complicaciones para navegar y desarrollar prácticas recreativas y deportivas.
Si bien el inicio de las tareas había sido anunciado semanas atrás, cuestiones administrativas y las condiciones climáticas retrasaron el comienzo formal del operativo. Desde el municipio señalaron que los trabajos continuarán durante los próximos días, incluso ante la presencia de niebla en la zona ribereña.
Por qué se forman los embalsados en la Setúbal
La investigadora de la FICH-UNL, Zuleica Marchetti, explicó que el fenómeno se repite desde la histórica bajante del río Paraná y está relacionado con la expansión de vegetación sobre bancos y sectores que quedaron expuestos durante ese período. «Ese escenario hidrológico generó una mayor colonización vegetal y hoy existe mucha más oferta de vegetación flotante de la que habitualmente observábamos», señaló.
Con la recuperación paulatina del nivel del río, parte de esa vegetación se desprende y comienza a desplazarse aguas abajo. Al encontrarse con estructuras fijas como puentes o pilotes, queda retenida y empieza a acumularse. «La masa vegetal funciona como un freno y retiene otros fragmentos que vienen con la corriente. Así se van formando los grandes embalsados«, detalló Marchetti.
Los riesgos y la dificultad de removerlos
Según la investigadora, el mayor impacto de los embalsados se produce sobre la circulación de embarcaciones deportivas, recreativas y de emergencia, ya que pueden bloquear completamente algunos pasos de la laguna. Sin embargo, aclaró que mientras exista circulación de agua por debajo o alrededor de la vegetación, no se generan consecuencias hidráulicas graves ni afectaciones importantes para la fauna.
«No tiene consecuencias severas más allá de impedir la navegación. Por eso, si no fuera por ese motivo, removerlos sería una tarea demasiado compleja», explicó. No obstante, advirtió que cuando las masas vegetales comienzan a consolidarse y el nivel del río sigue creciendo, lo recomendable es intervenir antes de que el paso quede completamente cerrado. Los embalsados están compuestos principalmente por camalotes, canutillos y otras especies acuáticas, que forman una estructura entrelazada capaz de alcanzar entre dos y cuatro metros de profundidad, lo que dificulta considerablemente su remoción.







