Según el Boletín Epidemiológico Nacional, los contagios acumulados en 2026 ascienden a 47, con mayor incidencia en la región centro.
La circulación de hantavirus continúa bajo vigilancia sanitaria en la Argentina. De acuerdo con el último informe del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), durante la semana epidemiológica 21 se notificaron nuevos casos de la enfermedad, lo que elevó a 47 la cantidad de contagios confirmados en lo que va de 2026.
El relevamiento también indicó que el acumulado correspondiente a la temporada 2025-2026, comprendida entre la semana epidemiológica 27 de 2025 y la semana 20 de 2026, alcanzó los 107 casos confirmados en todo el país.
Los datos oficiales mostraron que la región Centro reunió la mayor proporción de casos detectados hasta el momento.
Según el informe, esa zona concentró el 54% de los contagios registrados, con una incidencia especialmente marcada en la provincia de Buenos Aires, donde se contabilizaron 44 casos confirmados.
La distribución territorial reflejó que la enfermedad mantuvo una presencia significativa en distintos puntos del país, aunque con diferencias importantes entre regiones.
Más allá de la cantidad absoluta de casos, la mayor tasa de incidencia se observó en el Noroeste Argentino (NOA). En esa región se registraron 37 contagios, lo que representó una incidencia de 0,63 casos cada 100.000 habitantes, la más elevada del país.
El informe precisó además que el 81% de los casos detectados en el NOA correspondió a la provincia de Salta, que continúa siendo uno de los principales focos de vigilancia epidemiológica para esta enfermedad.
La región sur también presentó casos confirmados durante la actual temporada. En total se registraron 12 contagios, distribuidos entre distintas provincias patagónicas.
Río Negro acumuló seis casos, mientras que Chubut notificó cinco y Neuquén registró uno. Las autoridades sanitarias mantienen el monitoreo permanente en estas jurisdicciones debido a la presencia de reservorios naturales del virus en diferentes ambientes rurales y silvestres.
La enfermedad es causada por un virus que tiene como reservorios naturales a determinadas especies de roedores silvestres.
Estos animales pueden portar la infección de manera crónica sin presentar síntomas y eliminan partículas virales a través de la orina, la saliva y los excrementos.
La principal forma de transmisión a las personas ocurre mediante la inhalación de aerosoles contaminados que se generan a partir de esos fluidos cuando se secan y se dispersan en el ambiente.
Los especialistas señalaron que el contagio suele producirse al ingresar en espacios donde habitan roedores, tanto en áreas rurales y silvestres como en zonas suburbanas y periurbanas.
Las posibilidades de exposición aumentan durante actividades laborales, recreativas o tareas domésticas desarrolladas en lugares cerrados que permanecieron sin ventilación durante períodos prolongados.
Galpones, depósitos, viviendas deshabitadas, cobertizos y otros espacios donde puedan acumularse excrementos de roedores constituyen algunos de los escenarios de mayor riesgo.
Por ese motivo, las autoridades recomiendan ventilar adecuadamente los ambientes antes de ingresar, evitar levantar polvo y extremar las medidas de higiene cuando existan indicios de presencia de roedores.
El cuadro clínico puede presentar distintos niveles de gravedad. En algunos pacientes, la enfermedad comienza con síntomas similares a los de un estado gripal, mientras que en otros puede evolucionar rápidamente hacia formas severas.
Entre las manifestaciones iniciales más frecuentes se encuentran la fiebre superior a 38 grados, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea.
Una característica relevante es que estos síntomas suelen aparecer sin compromiso de las vías respiratorias superiores, lo que permite diferenciarlos de otras infecciones virales comunes.
Los especialistas advirtieron que el síndrome cardiopulmonar por hantavirus puede evolucionar desde cuadros leves hasta formas graves que generan insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico.
Por ese motivo, las autoridades sanitarias insistieron en la importancia de consultar de manera inmediata ante la aparición de síntomas compatibles, especialmente si la persona estuvo en zonas de riesgo o realizó actividades con posible exposición a roedores.
El monitoreo epidemiológico continúa activo en todo el país para detectar tempranamente nuevos casos y reducir el impacto de una enfermedad que, aunque poco frecuente, puede presentar una elevada gravedad clínica.







