Didier Deschamps no tuvo paciencia. Cuando en la conferencia de prensa tras el 3-0 de Francia ante Irak un periodista le preguntó si la buena actuación de Ousmane Dembélé le vendría bien al jugador, el seleccionador francés respondió con la ironía al frente: «Quizás a quien le venga bien es a ti; podrías darle un respiro y buscarte otro objetivo.» Una respuesta que resume el hartazgo del técnico ante las críticas hacia el delantero del PSG, quien anotó un gol y dio una asistencia en una noche en la que Kylian Mbappé también brilló con un doblete que lo igualó con Miroslav Klose como goleador histórico del Mundial.
Deschamps amplió su defensa con argumentos futbolísticos: «No hay ningún problema con Ousmane (Dembélé). Necesita readaptarse a un sistema en el que no juega todo el año. Mientras se sienta en buena forma física, que es el caso, solo se trata de ajustes. No es alguien que dude de sí mismo, pero es importante que haya hecho lo que hizo hoy porque es un jugador decisivo.» Una declaración que cierra el debate sobre Dembélé, al menos por ahora.
Didier Deschamps ironise après la bonne prestation de Dembélé face à l’Irak pic.twitter.com/vvvbvSYLzr
— L’Équipe (@lequipe) June 23, 2026
La otra gran figura de la noche fue Mbappé, que con su doblete ante Irak llegó a 16 goles en Copas del Mundo e igualó la marca histórica de Miroslav Klose. Está a dos de Lionel Messi, que ya lleva cinco goles en este torneo y sigue ampliando su leyenda a días de cumplir 39 años. Deschamps fue preguntado por el tema y no esquivó la comparación: «Los récords están para romperse. Tomemos como ejemplo a Messi o a Cristiano Ronaldo. No estoy seguro de que Kylian juegue a su nivel, pero mientras esté en el campo y se sienta bien, marcará muchos goles. Cada vez que supera su propio récord, tiene la capacidad de superarse a sí mismo.»
El encuentro tuvo una particularidad que Deschamps manejó con humor. Una tormenta eléctrica interrumpió el partido durante un largo período, con lo que los goles de Mbappé fueron anotados con casi tres horas de diferencia. «Jugamos a las cartas. No, bueno, estábamos esperando. Teníamos horarios que se iban adelantando«, bromeó el técnico al ser consultado sobre cómo gestionó la espera en el vestuario.







