Cada vez que José Luis Chilavert abre la boca, se levanta una polvareda en Paraguay. El histórico referente venía siendo implacable con la Albirroja en este Mundial 2026, y sus blancos más recientes habían sido el técnico Gustavo Alfaro y el arquero Orlando Gill, quien terminó siendo el héroe de la heroica victoria ante Alemania por penales.
Sellado el boleto a octavos, Chila se dedicó a repostear en X los mensajes de usuarios que le atribuían méritos por la gesta. «Así mismo. Solo los Chilalovers lo sabemos» y «Chilavert salió a disparar munición pesada para despertar al gigante sudamericano» fueron algunos de los posteos que replicó desde su cuenta de X.
Pero recién el martes rompió el silencio y habló en primera persona sobre este momento para la historia. Lo hizo en respuesta a un tuit de la actriz paraguaya Larissa Riquelme, quien le lanzó una indirecta sin nombrar a nadie: «Qué curiosa es la memoria de algunos… Hace unos días bajaban la caña a la selección y al técnico. Hoy son los primeros en festejar la clasificación. Así es el fútbol: los resultados cambian partidos, pero no deberían cambiar la coherencia”.
La respuesta de Chila no se hizo esperar y, fiel a su estilo, sin ningún tapujo, inició con otra frase repudiable: «Hay que tener memoria. Si la prostitución llegó al fútbol, está todo perdido”. A su vez, destacó la clave del triunfo: “Paraguay ganó por la rebeldía de sus jugadores, que recuperaron la identidad del fútbol paraguayo».
Estas palabras funcionan como un gesto de reconciliación con el plantel, al que había destruido tras la goleada 4-1 en el debut ante Estados Unidos. No así con Alfaro: solo lo mencionó para criticarlo, calificándolo de «filósofo de turno» después de que el entrenador argentino lo expusiera en conferencia de prensa y lo llamara «francotirador».







