El fútbol mundial está de luto tras el fallecimiento de Franco Baresi a los 66 años, a causa de una enfermedad oncológica. El Milan, club donde el legendario defensor desarrolló sus 20 temporadas como profesional y portó la cinta de capitán durante 15 años, fue el encargado de confirmar la triste noticia. Considerado uno de los mejores defensores de la historia, Baresi se convirtió en un símbolo eterno de la institución, que en su honor retiró de forma definitiva la mítica camiseta número 6.
El alma de un Milan revolucionario
A pesar de su estatura de 1,76 metros, que le valió el apodo de Piscinin, Baresi compensaba el físico con una velocidad mental asombrosa, un timing perfecto para los cruces y un liderazgo natural que lo llevó a ser capitán con apenas 22 años. El líbero fue el pilar del inolvidable Milan de Arrigo Sacchi que transformó el fútbol moderno mediante una presión asfixiante, compartiendo equipo con figuras de la talla de Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco van Basten. Con el conjunto Rossoneri, conquistó un palmarés envidiable que incluyó seis títulos de la Serie A, tres Copas de Europa, cuatro Supercopas de Italia, tres Copas de Italia y dos Copas Intercontinentales. Su excelencia individual fue reconocida en 1989 al obtener el Balón de Plata, escoltando a Van Basten, y en 1990 al ser elegido como el mejor futbolista de la liga italiana.
Lealtad absoluta y el respeto de Maradona
Su compromiso incondicional con el Milan quedó demostrado a principios de la década de 1980, cuando decidió permanecer en el plantel a pesar del descenso a la Serie B para liderar el regreso inmediato a la máxima categoría. A nivel internacional, formó parte del plantel de la selección de Italia que se coronó campeona en el Mundial de España 1982 y, posteriormente, asumió la capitanía de la Azzurra durante la Copa del Mundo de 1990. Su jerarquía en la cancha despertó la admiración de sus máximos rivales, entre ellos Diego Armando Maradona, quien tras un enfrentamiento entre Napoli y Milan elogió su nivel intercambiando camisetas y calificándolo como «lo máximo como defensor». Años más tarde, el propio Baresi le devolvería el cumplido al astro argentino, asegurando que Diego fue el rival más fuerte y difícil que le tocó marcar en toda su carrera.







