Colón atraviesa una etapa de crecimiento futbolístico que quedó reflejada en sus últimas presentaciones. Más allá de los resultados, el equipo mostró una característica que se repitió en los tres partidos más recientes: su mejor versión apareció después del entretiempo.
El primer antecedente fue ante Acassuso, todavía durante el ciclo de Ezequiel Medrán. El Sabalero tuvo una primera mitad floja y comenzó perdiendo, pero reaccionó en el complemento, alcanzó el empate y terminó siendo el equipo que más buscó quedarse con la victoria.
Con el debut de Iván Delfino, la historia volvió a repetirse. Colón tuvo un primer tiempo discreto y con pocas situaciones, pero levantó considerablemente su nivel en la segunda etapa. Si bien el gol llegó mediante un penal discutido, el conjunto santafesino terminó justificando el triunfo y hasta tuvo oportunidades para ampliar la diferencia.
Ante Patronato, en tanto, el equipo volvió a sufrir durante los primeros 45 minutos y fue superado por su rival. Sin embargo, el gol de Agustín Toledo sobre el cierre de la etapa inicial funcionó como un punto de inflexión. En el complemento apareció otra cara del Sabalero y, en apenas 12 minutos, marcó dos goles para encaminar una goleada contundente.
La tendencia resulta evidente: Colón está consiguiendo transformar sus partidos a partir de los cambios que muestra después del descanso. Para Delfino, el desafío será conseguir que ese buen rendimiento se traslade también a los primeros minutos y que el equipo pueda sostener durante más tiempo la intensidad y el funcionamiento que exhibe en los segundos tiempos.







