La novela por el futuro de Julián Álvarez sumó un nuevo capítulo y elevó todavía más la tensión entre Atlético de Madrid y Barcelona.
El conflicto comenzó a escalar luego de las declaraciones de Miguel Ángel Gil Marín, CEO del Atlético, quien cuestionó duramente la postura del conjunto catalán y aseguró que el delantero argentino no será vendido al Barcelona mientras él continúe al frente de la institución.
Desde Barcelona no tardaron en responder. Rafa Yuste, vicepresidente del club, calificó las declaraciones del dirigente madrileño como irrespetuosas y sostuvo que se había cruzado una “línea roja”. Además, defendió la manera en la que Barcelona se manejó durante el interés por el atacante argentino.
El Atlético cerró la puerta
La postura del conjunto colchonero quedó ratificada mediante un comunicado en el que la institución aseguró que no existió ni existirá una negociación con Barcelona por Álvarez. El Atlético considera que el club catalán no actuó con los requisitos éticos y profesionales que esperaba en una operación de semejante magnitud.
Gil Marín, además, manifestó que Julián atraviesa una situación complicada y apuntó contra personas de su entorno, a quienes responsabilizó por haberlo “engañado y confundido”. El dirigente aseguró que la intención principal del Atlético sigue siendo que el delantero continúe en Madrid, aunque dejó abierta la posibilidad de buscar una alternativa si la relación se vuelve insostenible.
Julián, en el centro de la disputa
Mientras los dirigentes intercambian declaraciones, el delantero quedó en el centro de una situación cada vez más compleja. Álvarez se ausentó de los entrenamientos del Atlético durante varios días por una “indisposición”, en medio de los rumores sobre su futuro.
Barcelona había identificado al argentino como uno de sus principales objetivos del mercado, aunque la negativa del Atlético dificulta seriamente una transferencia. Incluso apareció Arsenal como otra alternativa interesada, aunque el deseo del futbolista sería jugar en el conjunto catalán.
Por ahora, la situación está lejos de resolverse y Julián Álvarez continúa perteneciendo al Atlético de Madrid, mientras la disputa entre el club español y Barcelona suma tensión a pocos días del cierre del mercado de pases.







