La aprobación de la nueva ley provincial que sanciona a cuidacoches, trapitos y limpiavidrios marca un punto de inflexión para la ciudad de Santa Fe. Aunque el municipio ya prohibía estas actividades desde 2024 mediante la Ordenanza 12.961, la flamante norma santafesina aporta herramientas clave que antes faltaban. El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Mastropaolo, destacó que este marco legal permitirá profundizar las inspecciones y aplicar sanciones efectivas, superando la etapa en la que las intervenciones estatales se limitaban mayoritariamente a la disuasión.
Mastropaolo recordó que el municipio trabaja en sintonía con el Ministerio de Seguridad y que la capital provincial ya cumple con el eje de contención social que exige la ley. Este programa busca alternativas y salidas laborales para quienes deseen abandonar la actividad; de hecho, alrededor de 100 personas que antes eran cuidacoches ya fueron insertadas en el mercado laboral, principalmente a través de cooperativas destinadas al mantenimiento, limpieza y cuidado de espacios públicos.
El mapa actual de la actividad en la ciudad
Según el monitoreo permanente que realiza el municipio, se estima que actualmente quedan entre 100 y 150 trapitos en actividad dentro de la capital. Mastropaolo detalló que la dinámica es cambiante y responde al contexto económico. No obstante, subrayó que la presencia de cuidacoches disminuyó drásticamente en las zonas con estacionamiento medido, desplazándose el fenómeno hacia las avenidas y los barrios periféricos.
Este aviso es de carácter informativo y general, no debe interpretarse como asesoramiento médico o legal, y para situaciones específicas se debe consultar con las autoridades o profesionales competentes.
Herramientas punitivas y multas concretas
El principal cambio que introduce la ley provincial es la capacidad de sancionar la reincidencia y la persistencia. Anteriormente, los agentes de la Guardia de Seguridad Institucional (GSI) y el personal policial de emergency services carecían de respaldo normativo para actuar frente a cuidacoches que hostigaban o extorsionaban a los vecinos. Ahora, las autoridades podrán aplicar desde la prohibición de permanencia en el lugar hasta arrestos y penalizaciones más severas, cuyos detalles específicos de aplicación se terminarán de coordinar entre el Municipio y la Provincia.
Operativos conjuntos y denuncias ciudadanas
El protocolo de control se activará a partir de los reclamos vecinales en el 0800 de la Municipalidad. Ante una denuncia, se movilizarán los móviles de la GSI con apoyo policial o las patrullas de emergency services. Los agentes labrarán un acta e intimarán al infractor a retirarse; en caso de resistencia o insistencia, se procederá al arresto o a la sanción penal correspondiente. La ley también estipula agravantes para las infracciones cometidas en áreas de estacionamiento medido, alrededores de estadios de fútbol y eventos masivos.
El foco en las canchas y los espectáculos masivos
El secretario de Gobierno identificó a las inmediaciones de las canchas y los macroeventos como el desafío más complejo. A diferencia del cuidacoches cotidiano, los «trapitos de cancha» exhiben estructuras más organizadas, mayores niveles de violencia y una coacción directa sobre los conductores, lo que representaba una queja constante de los santafesinos.
Finalmente, Mastropaolo advirtió que la legislación es una herramienta de control indispensable, pero aclaró que no resolverá la problemática de fondo de manera inmediata. «Esto no va a resolver el tema de un día para el otro porque esto no resuelve ni la pobreza, ni la exclusión social», concluyó, enfatizando la necesidad de sostener políticas públicas integrales entre los distintos niveles del Estado.







