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miércoles, 23 septiembre 2026

”Han tratado muy bien a los deportistas, las condiciones han sido increíbles»

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Gustavo Gómez, Guilherme Teodoro, Giulia Takahashi y Daniela Ortega, referentes del tenis de mesa cuentan cómo la familia, los años de entrenamiento y la vida lejos de casa marcaron su carrera deportiva.

La competencia de tenis de mesa de los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 se desarrolla en Rosario, donde representantes de distintos países de la región se enfrentan en el Estadio Salvador Bonilla del Club Atlético Provincial, en el Parque de la Independencia.

La jornada de Dobles Mixtos disputada este martes ofreció una muestra de dinámica: la pareja chilena integrada por Daniela Ortega y Gustavo Gómez logró revertir un 0-2 ante Brasil y se impuso 3-2 en una definición que tuvo cambios de ritmo y mucha intensidad.

Anticipar al rival

El tenis de mesa exige que los jugadores combinen técnica y capacidad de reacción en espacios de tiempo muy reducidos. La pelota cambia de dirección constantemente y cada devolución requiere anticipar la acción del rival.

Pero también existe un componente mental determinante. Para Guilherme Teodoro, integrante de la pareja brasileña que llegó a la final, una de las principales características de este deporte es justamente “la resiliencia».

El brasileño contó que la dinámica de los partidos obliga a mantener la confianza incluso cuando el desarrollo cambia de manera repentina: «Es un deporte que todo puede cambiar muy rápido. Puedes sentirte muy bien y en 10 minutos todo puede cambiar».

Su compañera, Giulia Takahashi, también eligió una palabra para definir aquello que considera esencial en la disciplina: «Lo más lindo del tenis de mesa es no desistir. Siempre acreditar cada punto».

Una pasión familiar

Detrás de muchos deportistas de alto rendimiento hay una historia que comenzó mucho antes de las grandes competencias. En el caso de Daniela Ortega, el vínculo con el tenis de mesa surgió dentro de su propia familia.

Su hermano ya jugaba cuando ella comenzó a acercarse a la disciplina a los cuatro años. «Nos llevamos 9 años de diferencia. Y desde que estaba en la barriguita de mi mamá, ya estaba ahí escuchando el ping pong», contó.

Su compatriota, Gustavo Gómez, también tuvo su primer contacto con el deporte en su casa. «Mi papá me enseñó a jugar. Mi hermana jugaba, toda mi vida estuvo ligada al tenis de mesa», recordó. Con los años, se transformó en una carrera profesional: «Es mi trabajo y toda la vida va a estar conectado a esto».

El desafío de competir

El recorrido de un jugador de alto rendimiento también implica viajes, entrenamientos y períodos prolongados lejos del entorno familiar. Es una realidad que conocen especialmente quienes desarrollan buena parte de sus carreras fuera de sus países.

Ortega contó que varios integrantes de la selección chilena viven y entrenan en Europa. «Vivimos lejos de nuestra familia. Hay veces que nos encontramos solos y tenemos que salir adelante. Trabajamos mucho para esto», comentó.

Un deporte que crece

Los Juegos Suramericanos también ofrecen una oportunidad para acercar el tenis de mesa a nuevos espectadores. La presencia de público en el estadio fue uno de los aspectos destacados por los protagonistas de la competencia.

Gómez valoró especialmente el acompañamiento recibido en Rosario. «La gente ha sido muy cariñosa. Han tratado muy bien a los deportistas, las condiciones han sido increíbles», sostuvo.

Teodoro, por su parte, remarcó la importancia que tiene la presencia del público para una disciplina que busca seguir creciendo en la región: «El público es muy importante para el deporte en Sudamérica porque es muy difícil que la gente vaya a ver el tenis de mesa y se llenó mucho».

La actividad continuará hasta el sábado 26 de septiembre en el Estadio Salvador Bonilla con las distintas modalidades previstas para el torneo.

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