Jugador, entrenador y referente del Club Gimnasia y Esgrima de Rosario, pasó muchos años dentro de la cancha donde se disputaron los Juegos Suramericanos. Hoy disfruta desde otro lugar y resalta el legado que dejará la competencia.
Mario Basualdo conoce el trinquete del Club Gimnasia y Esgrima de Rosario como pocos. Su historia con esa cancha comenzó mucho antes de que se convirtiera en una de las sedes de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026: su papá era el encargado del lugar y él creció literalmente entre sus paredes.
“Mi papá era encargado de la cancha de este trinquete y yo aprendí a caminar adentro de este trinquete”, contó. Con el paso de los años fue jugador, entrenador y hoy se reconoce como uno de los referentes de este deporte dentro del club.
Esta vez, los Juegos lo encontraron desde otro lugar: “hoy soy el embajador y el representante de este deporte en el club. Me tocó hoy estar del otro lado. Yo fui jugador, fui entrenador y hoy me toca por lo menos disfrutarlo un poco más tranquilo”.
Para quienes todavía no conocen la pelota vasca, Basualdo intenta explicarla desde una de sus características principales: la dinámica del juego. “El deporte es muy atractivo, es muy divertido. Yo siempre digo que la gente que nunca lo vio y se ha metido dentro de la cancha no lo dejó de jugar nunca más”, aseguró.
La velocidad de la pelota puede generar cierto temor entre quienes se acercan por primera vez, pero el referente del GER sostiene que es una disciplina que se puede aprender. “Hay mucha gente que le tiene un poco de miedo a la pelota, porque va rápido. Pero se puede aprender”, afirmó.
Esa velocidad también obliga a desarrollar una capacidad de reacción permanente. Según Basualdo, una parte importante del entrenamiento pasa por la repetición para que los movimientos y las decisiones aparezcan cada vez con mayor naturalidad.
La particularidad argentina
Entre las características que, según Basualdo, distinguen a los jugadores argentinos aparece una particularidad técnica: el uso de las dos manos. “Es un deporte que, si nosotros los argentinos jugamos con las dos manos, somos ambidiestros”, explicó. Para el entrenador, esa capacidad constituye una ventaja frente a jugadores de otros países que suelen especializarse en golpes de drive o revés.
“Nosotros los argentinos jugamos con las dos manos”, resumió. Más allá de las diferencias técnicas, la pelota vasca exige velocidad de reacción, coordinación y muchas horas de repetición para resolver cada jugada en cuestión de segundos.
Una cancha con más de un siglo
Para Basualdo, que los Juegos Suramericanos hayan llegado al GER tiene además un significado personal y colectivo. La cancha que conoció desde chico se convirtió durante la competencia en escenario internacional.
“Para mí es un orgullo y creo que nos ha quedado un legado”, sostuvo. La cancha de trinquete tiene más de 100 años, pero fue renovada para recibir la competencia. “Es una cancha centenaria, tiene más de 100 años pero hoy quedó muy moderna”, destacó.
Basualdo ya imagina nuevas competencias en ese mismo espacio y proyecta el futuro más allá de Santa Fe 2026: “nos va a quedar esta cancha internacional para lo que viene. Será para el Panamericano de 2029 o será para alguna Copa del Mundo”.







