La clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana no pasó desapercibida en River, lógicamente. Más allá de que el plantel que conduce Leonardo Ponzio está enfocado en el clásico contra Racing, su próximo rival, siempre se mira con un ojo todo lo que pase del otro lado de la vereda, como pasa al revés también. Y en este cierre de año complejo, los de Núñez pueden entrar en una incómoda situación, que les puede generar una encrucijada.
Nadie que tenga la banda roja sobre el pecho querrá que Boca gane la Sudamericana, lógicamente. Sin embargo, si el eterno rival logra levantar ese trofeo internacional el 21 de noviembre en Barranquilla, River podría obtener un rédito, que tiene que ver con la clasificación a la Copa Libertadores del año que viene.
Es que en estos momentos, el conjunto dirigido por el Vasco Arruabarrena lidera la tabla anual y está ingresando por esa vía al máximo certamen internacional. Pero si a su vez obtiene la Sudamericana, liberará un cupo, el cual podría llegar a ser ocupado por…River.
¿Cómo están las matemáticas hoy? El último clasificado a la Libertadores es Rosario Central, que suma 53 unidades. Es decir, River está a solo cuatro puntos de distancia del objetivo. En lo más alto de esa tabla general miran todos desde arriba Boca y Argentinos, ambos con 54. Y en el medio hay un pelotón apretado de equipos que hacen que el margen de error de River sea mínimo: Independiente Rivadavia asoma con 53, Vélez lo sigue de cerca con 52 e Instituto acecha con 50.
Esta situación se plantea en el caso de que River no salga campeón del Torneo Clausura. Porque vale recordar que los de Núñez aún dependen de sí mismos para estar en la Libertadores 2027 ya que si se meten en los playoffs, llegan a la final y dan la vuelta olímpica, van a estar accediendo sin tener otros equipos, resultados ni calculadoras.
Pero si eso no sucede, ahí sí habrá que ver en qué posición de la tabla anual termina, cuando restan tres partidos para finalizar la fase regular, en los que se enfrentará con Racing (el domingo en el Monumental), Boca (el 1 de noviembre en la Bombonera) y Aldosivi (el fin de semana siguiente, en Mar del Plata).
Entonces, si después no consigue el campeonato, ahí sí aunque en los pasillos del Monumental no quieran, tendrán que mirar esa cuestión que generará sensaciones muy encontradas porque la ayuda para llegar a necesitar para meterse en la próxima Libertadores podría venir, ni más ni menos, que de la vereda de enfrente…
La otra chance también podría llegar desde el torneo local, si el que sale campeón del Clausura -siempre que no sea River- termina siendo uno de los que quede por encima del conjunto de Núñez en la tabla anual. Y ahí podría aparecer otra vez Boca, o, teniendo en cuenta cómo está la tabla hoy, Argentinos, Rosario Central o Independiente Rivadavia de Mendoza.
Entonces, para que River ligue de rebote la clasificación a la Libertadores, si no llega a meterse entre los tres que entran de la anual, tendría que colocarse en el cuarto puesto sí o sí, o al menos en el quinto lugar si se llegan a liberar dos cupos.
Nadie en el planeta riverplatense quiere depender de un festejo ajeno y mucho menos si el que levanta la Copa es el eterno rival, obviamente, pero la realidad indica que ese escenario es posible y puede generar una clara contradicción. Por eso, la premisa puertas adentro en River es clara: ganar, sumar, descontar los puntos de diferencia y entrar por mérito propio tanto en la Anual o siendo campeón del Clausura.








