Fabio, el auxiliar que logró reducir al adolescente de 15 años tras el trágico ataque que terminó con la vida de un compañero, rompió el silencio sobre los momentos de tensión vividos en la institución. El trabajador, quien enfrentó cara a cara al agresor, describió un escenario de desconcierto total: el joven “no sabía dónde estaba ni qué había hecho” al momento de ser interceptado.
Una intervención al límite
Sin ser consciente del riesgo en un primer momento, Fabio actuó para frenar la balacera. “Me apuntó, pero no llegó a gatillar”, reveló sobre el instante en que logró quitarle el arma. Al ser consultado sobre su valiente reacción, el portero intentó restarle heroísmo al hecho: “Hice lo que tenía que hacer, lo que hubiera hecho cualquiera”, afirmó en declaraciones a Telenoche.
El testigo presencial destacó la frialdad y la preparación con la que el menor manipulaba el armamento. “Tenía los cartuchos colgados al costado, cruzados. Vi cuando cargó los tiros que tiró últimos”, detalló con precisión. Según su análisis, las detonaciones finales no tenían un destinatario fijo: “Tiraba a cualquier lado”.
Desconcierto y reacción por impulso
Al lograr acercarse al estudiante, Fabio intentó entablar un diálogo, pero la respuesta fue el vacío. “No sabía qué responderme cuando le hablé”, recordó sobre el breve intercambio previo a desarmarlo. Pese a no tener un trato diario con el alumnado, el hombre no dudó en intervenir: “Casi que no los conozco, solo a los que saludan cuando acomodamos las bicicletas. No sé qué se me pasó por la cabeza, fui y le saqué el arma”.
El factor humano: la familia y el saldo evitado
Como padre de un niño de 9 años, Fabio reconoció que el miedo por su propia vida y el pensamiento en sus seres queridos se hicieron presentes en medio del caos. “Se me pasaron muchas cosas por la cabeza”, confesó.
Finalmente, el portero dimensionó la magnitud de la tragedia que pudo haber sido aún mayor dada la preparación del tirador, quien portaba un cinturón con municiones y “cargaba rápido”. Su intervención fue determinante para frenar la masacre: “Salvé a muchos chicos. Podría haber matado a más alumnos”, concluyó.






