Colón encara la pretemporada con una característica que marca el pulso del armado del plantel: la sobrepoblación de jugadores en la posición de volante central. Una búsqueda deliberada de control, equilibrio y presencia en la mitad de la cancha, una zona que el cuerpo técnico considera determinante.
En el grupo de mediocampistas de corte clásico, aparecen nombres con funciones bien definidas. Federico Lértora, Matías Muñoz y Zahir Yunis representan el perfil de volante central posicional, pensado para ordenar el juego, proteger a la defensa y sostener el andamiaje táctico.
El caso de Zahir Yunis tiene un valor agregado: surgido de la cantera de Colón, es una de las apuestas del club a mediano plazo, con conocimiento del ADN rojinegro y crecimiento sostenido.
Distinta es la situación de Federico Lértora, quien regresa en este mercado de pases luego de un 2025 con poca actividad, pero con una chapa imposible de discutir. Referente y emblema del club, vuelve con la autoridad que le da haber sido campeón el histórico 4 de junio de 2021, un antecedente que le otorga peso específico dentro y fuera de la cancha.
La dupla que llega con rodaje y respaldo del DT
En ese mismo sector aparecen Matías Muñoz e Ignacio Antonio, quienes arriban tras una gran temporada en Gimnasia de Mendoza. Ambos conformaron una dupla aceitada, con funcionamiento probado, y su llegada no fue casual: fueron pedidos expresamente por el entrenador, que ya los dirigió en el Lobo mendocino.
Muñoz aporta orden y despliegue, mientras que Antonio suma dinámica y lectura ofensiva, una combinación que le dio resultados al DT y que ahora busca trasladar a Colón.
Talpone y el equilibrio entre marca y recorrido
Otro nombre que se consolida es el de Nicolás Talpone, quien afrontará su tercera temporada en Colón. Con más de 60 partidos disputados con esta camiseta, se transformó en una pieza confiable, capaz de acompañar al número cinco, presionar alto y sumarse al circuito ofensivo cuando el equipo lo necesita. Talpone encaja en el grupo de volantes mixtos, esos que le permiten al Sabalero romper la rigidez del mediocampo y adaptarse a distintos escenarios de partido.
La abundancia de variantes en el puesto de volante central es, a la vez, una fortaleza y un desafío. No todos los perfiles pueden convivir al mismo tiempo y el entrenador deberá definir jerarquías, sociedades y roles según el rival y el plan de juego.
En ese contexto, el mensaje es claro: Colón quiere adueñarse del mediocampo, imponer ritmo y jugar desde el control. La sobrepoblación de “cinco” no es un problema, sino una apuesta estratégica.
