Colón se prepara para un nuevo desafío fuera de Santa Fe. Este domingo, desde las 16, visitará a San Telmo en el Doctor Osvaldo Baletto, por la sexta fecha de la Zona A del Torneo de la Primera Nacional, en un momento donde el equipo se mantiene en el pelotón de escoltas, apenas a un punto del líder Acassuso.
De cara a este compromiso, todo indica que Ezequiel Medrán apostaría por una sola modificación en relación al equipo que viene de ganarle justamente a Acassuso en el Brigadier López. La variante sería el ingreso de Julián Marcioni, ya recuperado de su desgarro, en lugar de Conrado Ibarra, quien sufrió una lesión muscular en el último encuentro.
Pero más allá del cambio puntual, la variante dejaría un dato muy fuerte y particular sobre el presente futbolístico de Colón.
Un once sin futbolistas nacidos en las inferiores sabaleras
La salida de Ibarra no sería una modificación más. Su ausencia provocaría que, en el equipo titular que saltará a la cancha en la Isla Maciel, no haya ningún jugador surgido de las divisiones inferiores de Colón.
Se trata, sin dudas, de una particularidad significativa en un club históricamente acostumbrado a nutrirse de futbolistas propios y que, además, viene de una temporada muy especial, donde varios jóvenes de la casa tuvieron protagonismo en medio de un contexto tan complejo como el del último año en la Primera Nacional.
Así, el probable once de Colón para enfrentar a San Telmo estaría integrado por Gabriel Budiño; Mauro Peinipil, Pier Barrios, Federico Rasmussen y Facundo Castet; Julián Marcioni, Federico Lértora, Ignacio Antonio e Ignacio Lago; Lucas Cano y Alan Bonansea. Es decir, un equipo íntegramente compuesto por jugadores llegados desde afuera.
Una señal clara del mercado que hizo Colón
Este dato también expone con nitidez cómo fue concebido el plantel sabalero para esta temporada. Colón salió a buscar futbolistas con jerarquía, experiencia y conocimiento de la categoría, en una apuesta clara por conformar un grupo competitivo desde lo inmediato, con nombres de peso y recorrido para pelear arriba.
La construcción del plantel apuntó a reducir al máximo el margen de error tras una campaña anterior caótica, en la que el equipo terminó muy lejos de lo esperado y envuelto en un clima de fuerte incertidumbre. En ese contexto, la dirigencia y el cuerpo técnico eligieron apoyarse en apellidos con rodaje antes que en un proceso más sostenido con juveniles del club.
Y eso, justamente, empieza a reflejarse también en la conformación del equipo titular.
Inferiores relegadas y un mensaje que también interpela
Que no aparezca ni un solo titular surgido del club también abre lecturas más profundas. Por un lado, puede interpretarse como una señal de la escasa confianza que hoy tienen los juveniles en la pelea por un lugar dentro de una estructura pensada para competir ya. Por otro, también deja en evidencia que varios de esos futbolistas que tuvieron participación importante en la temporada pasada no lograron consolidarse o sostener ese espacio con la llegada del nuevo proyecto.
El punto no deja de llamar la atención porque Medrán conoce bien a esos jugadores. El entrenador trabajó con ellos desde el tramo final del año pasado, una vez que Colón quedó afuera del Reducido, por lo que no se trata de futbolistas ajenos a su observación ni a su análisis.
Por eso, la falta de presencia de chicos del club en la probable formación titular puede leerse como una conclusión del propio cuerpo técnico sobre el momento de esos jugadores, o bien como una muestra de que todavía no aparecieron futbolistas de inferiores que estén a la altura de la exigencia que hoy demanda Colón en la categoría.
Un Colón armado para subir, aunque con poco lugar para los de casa
La decisión de Medrán, si se confirma el domingo, reforzará una tendencia que ya se viene insinuando desde el comienzo del torneo: Colón está armado para pelear el ascenso con una base de jugadores curtidos, experimentados y con peso específico en la Primera Nacional.






