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jueves, 16 abril 2026

Otra vez a meter mano en un equipo que empezó a llenar la enfermería

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Para Ezequiel Medrán, el partido contra Deportivo Morón dejó de ser una simple visita de riesgo para transformarse en un verdadero examen de profundidad de plantel. Con las bajas confirmadas de Julián Marcioni y Mauro Peinipil, la estructura del Sabalero entra en una fase de «reparación en vuelo» donde el recambio será importante para no perder el paso.

La pizarra obligada: El rompecabezas táctico en defensa y ataque

Sin Peinipil (desgarro en el cuádriceps) ni Marcioni (lesión fibrilar), el cuerpo técnico debe activar el «Plan B» en dos sectores neurálgicos:

  • El cerrojo defensivo: La ausencia de Peinipil, que estará fuera al menos tres semanas, le devuelve la titularidad a Emanuel Beltrán. La misión no es menor: mantener el equilibrio en una banda que venía aceitada y que ahora pierde proyección ofensiva inmediata.

  • La incógnita del desequilibrio: Arriba, Matías Godoy se perfila como el «bombero» para ocupar la vacante de Marcioni. La duda pasa por si Medrán apuesta por la verticalidad pura o si decide mover las fichas de Ignacio Lago para compensar la falta de desborde por los costados.

Resistir el «Efecto Enfermería»

No son solo los dos últimos. Colón viene arrastrando una acumulación de bajas que empieza a estirar la manta del plantel:

  • Leandro Allende sigue trabajando en su recuperación para volver a ser alternativa.

  • Matías Budiño continúa bajo reposo preventivo por su afección renal, lo que ratifica la continuidad de Tomás Paredes bajo los tres palos.

  • El caso de Facundo Castet es el más llamativo: aunque es una opción natural, hoy corre desde atrás en la consideración de Medrán, dejando el lateral izquierdo con pocas variantes de peso.

El desafío: Ganar con «lo que hay»

Ser puntero implica que todos te quieran bajar, y hacerlo con el equipo diezmado duplica el mérito. Colón viaja a Morón con la obligación de reinventarse. Ya no se trata de quiénes faltan, sino de cuánto pueden dar aquellos que, ante la necesidad, tienen la oportunidad de demostrar que el Sabalero no es solo un equipo de 11, sino un plantel de aspiraciones serias. Con Leandro Allende todavía entre algodones por su propio desgarro, Medrán se queda sin sus «alas» titulares, obligando a piezas como Emanuel Beltrán a saltar a la cancha sin red de contención.

Pero la lista de la enfermería no termina en lo muscular. El arco sigue siendo un foco de incertidumbre. Matías Budiño continúa resentido y bajo un estricto reposo preventivo tras aquel fuerte golpe en la zona renal que lo marginó de las canchas. Aunque la evolución es seguida de cerca, el cuerpo técnico ya sabe que tendrá que esperar «un tiempo más» para contar con el ex Patronato, ratificando la confianza absoluta en el juvenil Tomás Paredes para custodiar los tres palos en el próximo examen ante Deportivo Morón.

Colón viaja a Buenos Aires con la misión de defender el liderazgo, pero sobre todo con el desafío de demostrar que tiene estructura para absorber los golpes. En un torneo tan largo y físico como la Primera Nacional, la diferencia entre los que llegan y los que se quedan suele estar en la capacidad de respuesta de los que esperan afuera. Hoy, más que nunca, el Sabalero necesita que sus reemplazos estén a la altura de las circunstancias para que el sueño del ascenso no se vea frenado por un parte médico.

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