Iván Marcone y Lautaro Millán llegan al cruce contra el Ciclón con cuatro tarjetas amarillas acumuladas. Esto significa que, si alguno de los dos es amonestado por el árbitro, quedará automáticamente suspendido para el primer partido de los playoffs, en caso de que el Rojo logre sellar su clasificación. Esta preocupación se suma a la baja ya confirmada de Facundo Zabala, quien justamente llegó al límite de amonestaciones y no podrá ser de la partida en el Bajo Flores.
La posible pérdida de Marcone representaría un problema mayúsculo para Quinteros, ya que el capitán es el eje del equilibrio y el encargado de la voz de mando en el círculo central. Por su parte, el juvenil Millán se ha consolidado como la opción creativa del equipo, un rol difícil de reemplazar en un esquema que todavía busca fluidez ofensiva.
El desafío para ambos futbolistas será disputar un partido que se prevé de alta intensidad y roce físico sin perder la agresividad necesaria, pero con la inteligencia suficiente para no ver la cartulina amarilla. Con 21 puntos y ubicados en la séptima posición, Independiente depende de sí mismo para avanzar de fase, pero sabe que llegar diezmado a los cruces de eliminación directa podría ser un golpe letal para sus aspiraciones al título.
