Barcelona se impuso por 3 a 2 con goles de Raphael Dias Belloli, Robert Lewandowski y Raphael Dias Belloli. Los goles de Real Madrid los hizo Vinicius José Paixão de Oliveira Júnior y Gonzalo García Torres.
Ciclotímico. Cambiante. Un clásico en una final. No es algo particular de Argentina el hecho de que sean partidos aparte. Mucho menos que se definan por detalles. Y en ellos, este domingo hubo un nombre que prevaleció por sobre el resto: Raphinha. Sí, porque el brasileño fue la figura total de un Barcelona que se quedó con una nueva Supercopa de España (la n°16) ante el rival de toda la vida, el Real Madrid. En Arabia Saudita, el extremo hizo dos goles, el Culé ganó 3 a 2 y gritó campeón.
Ambos equipos ya sabían lo que era una definición así. Es la cuarta final al hilo de Supercopa en la que se enfrentaban (con esta, el Barsa se llevó tres, y el Real, una). Pero todas tuvieron un condimento diferente. En esta, después de que Raphinha convirtiera el 1-0 con un zurdazo cruzado, se dio algo increíble: hubieron ¡tres goles! en tiempo de descuento de la primera parte. Primero, Vinicius (figura del Madrid), vistiéndose de Cristiano Ronaldo y dándole vida al Madrid en un momento bravo; después, Lewandowski la picó con clase y puso el 2-1; pero antes del cierre del PT, Gonzalo García, de carambola, volvió a empatar.
Si bien el Real se fue al entretiempo en empate, no había hecho méritos para alcanzarlo. La táctica de Xabi Alonso denotó cierta intención de defenderse, mucho más de lo que intentó atacar (con reproches desde la tribuna en algunos cambios). Con Mbappé desde afuera (entró un rato), todo recayó en alguna genialidad de Vinicius o algún despiste de la defensa del Barsa, que no llegó. Mastantuono también sumó minutos pero apenas tuvo incidencia.
De todas formas, hasta poco antes del final, al deté del Madrid le estaban saliendo bien las cosas. Ahí volvió a aparecer Raphinha: la agarró de afuera del área, y con algo de fortuna (se resbaló y la pelota pegó en Asencio), puso el 3 a 2 final. Estalló todo el banco del Barcelona. Fue la frutilla del postre para el brasileño, que ya es una pieza más que clave para Hansi Flick. Igual, la Casablanca reaccionó y casi se lo empata: terminó con uno más por la roja a De Jong y tuvo dos claras (una de Carreras abajo del arco y un cabezazo de Asencio). Pero el Barsa fue más. Y por eso pudo festejar.
