La FIFA fue consultada sobre si el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela podría afectar la organización de la Copa del Mundo 2026, que se jugará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá.
La preocupación surgió después de que el gobierno de Estados Unidos lanzara una operación militar en Venezuela en la madrugada del sábado 3 de enero para capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, y trasladarlos a ese país bajo cargos relacionados con narcotráfico.
Algunos medios y comentaristas comparan esta situación con el pasado veto que la FIFA aplicó a Rusia tras su invasión a Ucrania, lo que generó dudas sobre si algo similar podría ocurrirle al país norteamericano anfitrión del Mundial.
Sin embargo, la FIFA no ha anunciado ninguna intención de retirar la sede del Mundial a Estados Unidos. En conferencias recientes y declaraciones oficiales, el organismo ha señalado que no hay ningún procedimiento abierto para sancionar a la federación estadounidense ni modificar los planes del torneo por este motivo.
Además, según expertos en estatutos de la FIFA, los reglamentos internos no prevén sancionar a un país anfitrión por su política exterior, salvo que ese conflicto afecte directamente al fútbol (por ejemplo, mediante la interferencia en la federación local o riesgos concretos para la seguridad de la competencia).







