Mauro Icardi enfrenta la crisis más profunda de su ciclo en el Galatasaray. El delantero argentino de 33 años, que fue figura en los cinco títulos del club desde su llegada, quedó relegado al banco de suplentes con actuaciones cada vez más discretas y un contrato que vence en junio sin que haya llegado ninguna oferta formal de renovación. El portal turco Fanatik reveló los detalles que desataron el quiebre: el entrenador Okan Buruk pidió su salida en el mercado de invierno y el partido ante el Liverpool en la Champions League terminó de romper la relación entre el técnico y el rosarino para siempre.
Según una investigación del portal Takvim citada por Fanatik, Buruk presentó un informe a la directiva durante el receso de mitad de temporada sugiriendo la incorporación de un delantero joven y atlético para reemplazar a Icardi en el rol de suplente de Víctor Osimhen. La directiva contactó al agente del jugador para comunicarle la situación. El representante comenzó a explorar opciones con dos o tres clubes, pero la operación se cayó cuando los hinchas reaccionaron con fuerza en redes sociales ante los rumores de traspaso.
El vínculo entre Buruk e Icardi quedó dañado desde entonces, pero el partido de Champions ante el Liverpool, de visitante, fue el episodio definitivo. El técnico recién envió al argentino al campo cuando el marcador ya era 0-4 y faltaban diez minutos. «Fuentes cercanas al club sugieren que esa decisión fue la gota que colmó el vaso. Se afirma que el ‘bailarín de Tango’ ha cerrado ahora emocionalmente el capítulo del Galatasaray para siempre», describió Fanatik.
La metodología de darle minutos solo en el epílogo de los partidos se convirtió en una constante y los números lo reflejan. En el empate 1-1 ante Kocaelispor, Icardi ingresó en el minuto 80, tocó el balón apenas tres veces, ganó un balón aéreo, realizó una entrada efectiva y su único disparo fue desviado. Muy lejos del jugador que dominaba el área rival en sus mejores temporadas.
El declive arrancó tras la grave lesión de ligamentos sufrida ante el Tottenham la temporada pasada, que lo mantuvo diez meses fuera de los campos. Al regresar, Osimhen ya había tomado la titularidad y el espacio de Icardi se fue achicando. En la temporada actual participó en 42 partidos, marcó 15 goles y repartió dos asistencias, números alejados de su mejor versión.
El delantero recurrió a las redes sociales para asumir responsabilidades frente a la tormenta de críticas: publicó una imagen acompañada del mensaje «Critíquenme a mí, los que están detrás de mí están a salvo. Seremos campeones.»
Su futuro sigue siendo una incógnita. Clubes como Juventus, Milan, Napoli, Elche, Oviedo y el América de México mostraron interés, aunque por ahora Icardi permanece en Estambul. Todo esto mientras el Galatasaray lidera la Superliga turca con 68 puntos, apenas dos por encima del Fenerbahce en una lucha por el título que no perdona errores.







