¡Qué locura lo del PSG! Si sos de los que disfrutan del fútbol bien jugado, lo que hicieron estos tipos en el MetLife te tiene que haber volado la cabeza. Fue un 4-0 categórico al Real Madrid que, sinceramente, se quedó corto. Estamos hablando de un equipo de época que no frena: le metió cinco al Inter en la final de la Champions y ahora borró de la cancha al Rey de Europa como si fuera un entrenamiento.
El primer tiempo fue un recital. Posesión, toque y una contundencia que asusta. Lo de Fabián Ruiz fue una caricia al fútbol (metió un doblete con una jugada de «puro potrero» europeo), Dembélé hizo lo que quiso y la defensa del Madrid… bueno, lo de Rüdiger y Asencio fue para el olvido. Si no fuera por Courtois, que sacó manos y piernas imposibles, hoy estaríamos hablando de una tragedia histórica para el equipo de Xabi Alonso.
Pero pará, quiero detenerme en un tipo: Vitinha. Qué pedazo de jugador. Es el cerebro, el que recupera, el que hace jugar a todos; un líder silencioso que maneja los hilos de esta máquina de Luis Enrique. Del otro lado, me dolió ver a Luka Modric despidiéndose de la camiseta blanca en una noche tan amarga. Ni el regreso de Mbappé pudo salvar a un Madrid que no hizo pie en ningún momento.
Y párrafo aparte para Luis Enrique. Lo vivió como lo que es: un culé de alma que disfrutó darle una clase de fútbol a su archirrival. Ahora se viene la final contra el Chelsea el domingo y, por cómo vienen jugando, parece que los parisinos juegan de memoria.






