El presidente Xeneize mantuvo una extensa charla con los jugadores luego de la derrota ante Universidad Católica que dejó al equipo afuera de la Copa Libertadores. El clima fue muy distinto al de otras reuniones recientes.
La eliminación de Boca Juniors de la Copa Libertadores dejó un fuerte impacto puertas adentro en La Bombonera. Apenas consumada la derrota frente a Universidad Católica, resultado que condenó al equipo a disputar la Copa Sudamericana en el segundo semestre, Juan Román Riquelme bajó al vestuario y mantuvo una extensa charla con el plantel.
El presidente xeneize ya había protagonizado una situación similar semanas atrás, luego del polémico empate frente a Cruzeiro, aunque aquella vez el contexto había sido completamente distinto. En esa oportunidad, el mensaje había sido de respaldo y reconocimiento por la actuación del equipo, en medio de la bronca por los fallos arbitrales.
Ahora, tras una noche muy floja desde lo futbolístico y una eliminación que golpeó fuerte en el club, la conversación tomó otro tono. Según trascendió, Riquelme permaneció cerca de 20 minutos reunido con los jugadores luego de un partido en el que Boca nunca logró imponerse realmente sobre el conjunto chileno y ni siquiera pudo convertir un gol en un encuentro decisivo.
La bronca del máximo dirigente ya se había notado incluso antes del final del partido. Cuando el cuarto árbitro anunció siete minutos de adición, Riquelme abandonó su palco en La Bombonera visiblemente molesto por lo que estaba mostrando el equipo dentro de la cancha.
El malestar interno no pasó solamente por el resultado, sino también por la imagen futbolística que dejó el conjunto xeneize en una cita límite. Boca necesitaba ganar para asegurar su clasificación a octavos de final y terminó exhibiendo enormes dificultades para generar situaciones claras de peligro, en medio de un clima cargado de nerviosismo.
Además, la reunión tuvo un fuerte valor simbólico, ya que marcó el cierre del semestre para el plantel. Tras el encuentro, los futbolistas quedaron liberados por el receso debido al Mundial 2026, luego de una primera mitad de año muy golpeada por la eliminación en el Torneo Apertura y ahora también por la caída en la Libertadores.
De cara al segundo semestre, el club deberá reorganizarse rápidamente. Claudio Úbeda no continuará como entrenador una vez finalizado su vínculo y la dirigencia ya trabaja en la búsqueda de un nuevo DT para afrontar la Copa Sudamericana, el gran objetivo internacional que le queda al equipo en la temporada.
