Hace poco menos de tres meses, Stefano Di Carlo asumió como presidente de River, el gran sueño de su vida. A sus 36 años, es el máximo mandatario más joven de la historia del Millonario. Di Carlo se formó en el club, allí hizo la escuela, pasó horas y horas, vivió jornadas en el Estadio Monumental con triunfos épicos y también con derrotas de las que duelen, en muchos casos con Osvaldo, su abuelo, quien había sido presidente a fines de la década del 80.
En su nuevo rol, Stefano Di Carlo dialogó con El País y fue consultado por los tres objetivos de su gestión: “La primera es armar un equipo competitivo regionalmente y mostrar que Argentina puede competir con Brasil después de años de resultados deportivos que no fueron satisfactorios. River tiene que ser campeón de la Copa Libertadores“.
Además, agregó: “El segundo objetivo es continuar con las obras de infraestructura que hemos hecho en las gestiones anteriores en las que yo era dirigente. Con la ampliación del estadio. tendrá capacidad para 101 mil personas y será uno de los tres más importantes del mundo y una de las sedes de la Copa del Mundo de 2030″.
Por otro lado, Di Carlo dijo: “El tercer objetivo es exportar la marca River, que es una de las argentinas más conocidas en el mundo”. En ese sentido, el club comunicó hace unos días la incorporación de David Trezeguet al equipo de trabajo con la misión de potenciar la marca River en el mundo.
