Con apenas un puñado de entrenamientos vestido de azul y oro, la chance de que Ángel Romero debute con la camiseta de Boca este domingo frente a Newell’s pasó de impensada a concreta. Lo anticipó Claudio Úbeda en una conferencia en la que no solo hubo mucha autocrítica tras la derrota con Estudiantes, sino también un marcado lamento ante la gran cantidad de bajas que sufre el plantel por lesión.
Aunque el entrenador intentó transmitir algo de optimismo con un “ojalá que alguno de los titulares pueda estar el domingo”, luego reconoció que el panorama físico de los averiados es complejo y dejó entrever que el paraguayo deberá estar listo para jugar.
“Veremos en estos días cómo siguen evolucionando y cómo responde Romero a la posibilidad de que sea él quien ocupe ese lugar”, sostuvo Úbeda, en referencia a la ausencia de un 9 por las lesiones de Edinson Cavani, Miguel Merentiel, Milton Giménez y Lucas Janson, prácticamente descartados para recibir a la Lepra.
Ni bien pisó la Argentina, Romero expresó su entusiasmo por ponerse la camiseta de Boca tras un 2025 irregular en Corinthians, pero ahora deberá demostrar que está apto para saltar a la cancha de inmediato ante la urgencia del Xeneize. Este jueves hizo fútbol, al igual que Santiago Ascacibar, y es una posibilidad muy factible su titularidad el fin de semana.
Su último partido oficial fue el 7 de diciembre de 2025 y durante enero se entrenó por su cuenta luego de desvincularse del Timao, un escenario lejos del ideal en términos de ritmo futbolístico, aunque en el cuerpo técnico confían en su jerarquía. En la última temporada disputó 74 encuentros, convirtió cinco goles y aportó tres asistencias, con cuatro de esos tantos en el Campeonato Paulista.
Tras el polémico final a su estadía en San Lorenzo y un ciclo de un año en Cruz Azul, Romero volvió a vestir la camiseta del equipo brasileño para la temporada 2023, club en el cual jugó entre 2014 y 2018. Salvo un periodo de tiempo donde no fue titular bajo el mando de Vanderlei Luxemburgo a mediados de ese año, el ex-Cerro Porteño fue una fija en el once inicial de la escuadra paulista hasta mediados del 2025 con el arribo de Dorival Júnior.
Pese a ser el capitán del equipo, una sequía goleadora y una expulsión ante Juventude, el pasado 11 de agosto, resultó en la pérdida definitiva de su lugar dentro del equipo titular. Recién volvió a ser de la partida el 7 de diciembre, también ante Juventude, en el marco de la última fecha del Brasileirao; un equipo alternativo en vísperas a la primera semifinal de la Copa de Brasil contra Cruzeiro.
Ese torneo conquistado por Corinthians fue alzado por Romero, que no sumó ni un minuto en los dos juegos de semis contra el Cabuloso, como tampoco en la ida ni la vuelta de la final contra Vasco da Gama, un final sin participación para una temporada que fue de mayor a menor.
