La triple medallista olímpica colombiana compitió en ciclismo de pista, una novedad dentro de su participación en los Juegos Suramericanos, y destacó el escenario rafaelino por su potencial para el desarrollo deportivo.
Para Mariana Pajón, competir en Rafaela significó salir por un momento de la especialidad que la convirtió en una de las grandes figuras del ciclismo mundial. La colombiana, triple medallista olímpica y bicampeona, integró el equipo de Colombia en Santa Fe 2026 para participar en ciclismo de pista, una modalidad diferente al BMX que marcó su carrera internacional.
La experiencia también le permitió conocer de cerca el Invencible Velódromo, uno de los escenarios de los Juegos en Rafaela. Y su impresión fue contundente: “Ojalá tuviéramos algo así donde yo vivo. Eso es espectacular para el desarrollo”.
Pajón valoró no solamente las condiciones del escenario para una competencia de alto nivel, sino también lo que puede representar una infraestructura de estas características cuando termine el evento. Su mirada estuvo puesta especialmente en el legado y en las oportunidades que puede abrir para el deporte de la región.
Un escenario que puede quedar para mucho más
La campeona colombiana contó que la experiencia en Rafaela había sido muy positiva desde su llegada. Destacó la bienvenida, el movimiento de los deportistas por la ciudad y el contacto con los vecinos.
“Vamos y nos movemos en bici y la gente de la calle nos saluda, nos ayuda y la Villa es espectacular”, contó. También tuvo la oportunidad de montar en la pista de BMX, que calificó como “genial”.
Pero fue al hablar del futuro del escenario cuando puso especial énfasis. “Unos Juegos son bien geniales en el momento de los Juegos, pero realmente lo que queda, el legado de los Juegos, son esos escenarios deportivos”, explicó.
Para Pajón, el Invencible Velódromo no debería quedar asociado únicamente al ciclismo de pista. “No solamente va a ayudar al ciclismo, sino que en el velódromo se pueden hacer muchas cosas, eventos, otros deportes acá”, señaló.
La reflexión cobra especial valor por su experiencia: se trata de una deportista que compitió en los principales escenarios internacionales y que, en esta oportunidad, afrontó en Santa Fe 2026 un desafío diferente dentro de su propia disciplina.
Volver a competir después de ser mamá
Su participación también estuvo atravesada por otro desafío personal. Pajón volvió a la competencia después de ser madre y reconoció que el proceso implicó esfuerzo, sacrificios y mucho trabajo.
“Las mamás son superpoderosas”, dijo al explicar lo que significó volver a entrenar y prepararse para competir. En ese camino, destacó especialmente el acompañamiento de sus padres y de su esposo, que la alentaron a confiar nuevamente en sus posibilidades y colaboraron con el cuidado de su hijo.
“Me decían: ‘Cree en ti, que puedes volver a la bici, puedes volver a ser tú en cualquier bici’”, contó. Para ella, estar nuevamente en una competencia de este nivel ya representaba un motivo de orgullo.
También habló de lo que significa para su hija verla competir. “Quiero que me siga viendo competir, que vea un ejemplo de una mamá que no se rinde, que sigue y persigue sus sueños sin importar qué digan los demás”, expresó.
En Rafaela, Pajón encontró así un desafío deportivo diferente y, al mismo tiempo, un escenario que la llevó a pensar en el ciclismo más allá de su propia carrera. Una campeona acostumbrada al BMX descubrió las posibilidades de la pista y puso en valor una infraestructura que, según su mirada, puede trascender los Juegos y abrir nuevas oportunidades para el deporte.
