Con el río alto, temperaturas sofocantes y dos kilómetros adicionales de recorrido, el nadador santafesino se prepara para su séptima participación en la maratón más linda del mundo. Tras su podio en la edición anterior, el representante de Banco Provincial analiza las claves de una carrera que promete ser una batalla de estrategias.
La costanera de Coronda no es solo un punto geográfico; para Martín Carrizo, es el lugar donde el agotamiento extremo se transforma en orgullo. En la antesala de la 48° edición de la Maratón Acuática Internacional Río Coronda, el nadador local —apodado cariñosamente «Tronco»— se alista para enfrentar los 59.5 kilómetros que separan a la capital provincial de la meta, con el objetivo claro de superar el tercer puesto obtenido el año pasado.
Un escenario hostil: Calor y río alto
Esta edición presenta matices que la distinguen de las anteriores. Según explicó el propio Carrizo, el estado del río y el clima serán jueces implacables: «El río está bajando y eso va a influir. Estimo que el tiempo de nado rondará las ocho horas, dependiendo de cómo se arme el pelotón principal», señaló. A esto se le suma una exigencia física extra: el termómetro marcará temperaturas muy elevadas, convirtiendo al agua y al ambiente en un desafío de resistencia térmica.
Además, el recorrido ha sumado complejidad. «Son 59 kilómetros, ya no los 57 de antes. Esos dos kilómetros extra obligan a estar muy atentos al esfuerzo propio y a no vaciar el tanque antes de tiempo», advirtió el deportista, quien destacó la importancia de nadar de forma reservada para sobrevivir a la extensión de la prueba.
Estrategia criolla vs. táctica europea
Uno de los puntos más interesantes que planteó Carrizo es la diferencia de enfoques entre los competidores. Mientras que delegaciones como la italiana suelen desplegar estrategias grupales con entrenadores coordinados, los nadadores argentinos —al formarse en distintos clubes durante el año— mantienen un perfil más individualista.
«Ellos no perdonan ningún error. Hay que mantener un nado parejo y un ritmo constante para pelear mano a mano con figuras como Occhipinti», analizó el santafesino, subrayando que la concentración será tan vital como la potencia en sus brazadas.
El orgullo de ser local
Para el representante de Banco Provincial, competir en casa tiene un valor sentimental incalculable. Más allá de su preparación sólida y de haber entrenado al máximo nivel hasta el último minuto, Carrizo celebra la vigencia de la competencia: «Es una satisfacción que se mantenga la Santa Fe-Coronda. Permite que el nadador local se mida en una carrera internacional en su propia casa y que los extranjeros conozcan la pasión que se vive aquí».
Con seis ediciones en su espalda y el ritmo competitivo en la sangre, el «Tronco» buscará que su corazón sea el motor definitivo cuando las fuerzas flaqueen en el último tramo del río.







