A muy pocos días de disputar el histórico partido ante la Selección Argentina por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, la concentración de Cabo Verde atraviesa una profunda crisis institucional. Su capitán y máxima figura, Ryan Mendes, quedó en el centro de una grave denuncia penal por agresión sexual en Nueva Zelanda.
De acuerdo con lo informado por el medio periodístico O Globo, el delantero de 36 años, quien actualmente se desempeña en el Igdir FK de la segunda división de Turquía, es investigado formalmente por las autoridades judiciales de Oceanía. El hecho denunciado habría ocurrido a finales de marzo pasado, en el marco de un torneo triangular amistoso que el seleccionado africano disputó en Auckland junto a Chile y el combinado local.
La denunciante es una traductora de nacionalidad brasileña residente en Nueva Zelanda, quien había sido contratada para brindar servicios de interpretación al plantel de Cabo Verde. Según su declaración ante la policía, tras una cena laboral fue invitada a un evento privado en el hotel de la delegación; al notar que se trataba de una fiesta y tras comenzar a sentirse descompuesta, optó por retirarse de forma inmediata a descansar a su propio dormitorio.
Minutos más tarde, según consta en la acusación, Mendes se presentó en el lugar, ingresó por la fuerza tras golpearle la puerta y abusó sexualmente de ella. El episodio habría tenido lugar el 27 de marzo, pocas horas después de la derrota futbolística de su equipo ante Chile, y la presentación judicial formal quedó asentada en una comisaría de Auckland el 10 de abril.
Los peritajes médicos oficiales respaldaron el testimonio de la víctima tras ser asistida en una clínica especializada para víctimas de violencia de género. El informe forense detalló la presencia de múltiples hematomas en los senos, cuello, labios, cuero cabelludo y glúteos, además de heridas y lesiones circulares específicas en la zona genital que resultaban dolorosas al tacto.
Ante la gravedad de la situación, la Federación Neozelandesa de Fútbol notificó oficialmente la investigación a la FIFA durante el mes de mayo, previo al arranque de la Copa del Mundo. El director ejecutivo de la entidad oceánica, Andrew Pragnell, confirmó que la federación internacional ya estaba al tanto por vías alternativas y sigue con atención el proceso judicial, el cual contempla penas severas de hasta 20 años de prisión efectiva bajo la legislación neozelandesa. Por su parte, la Federación Caboverdiana de Fútbol optó por el silencio y evitó dar respuestas institucionales a los reclamos de la víctima.
Foto: Joe Buvid/ISI Photos/ISI Photos via Getty Images







