Estuvo terriblemente cerca, pero la moneda no cayó de su lado. En una batalla titánica de tres horas que mantuvo en vilo a los fanáticos, Sebastián Báez quedó a las puertas de consumar una remontada histórica en su debut en Wimbledon 2026. El argentino mostró una entrega absoluta, pero terminó cayendo en la primera ronda ante el implacable servicio del alemán Jan-Lennard Struff con parciales de 1-6, 6-7 (4), 6-4, 6-2 y 5-7.
De la lona a la ilusión
El comienzo del partido fue un monólogo del jugador alemán. Struff, cuya agresividad se adapta a la perfección al césped de Londres, castigó con su saque y golpes profundos, sellando un categórico 6-1 en la primera manga. El segundo set fue mucho más disputado, pero los detalles y la solidez teutona inclinaron la balanza en el tiebreak, dejando a Báez contra las cuerdas y dos sets abajo.
Cuando todo parecía juzgado, emergió el espíritu competitivo del argentino. Lejos de rendirse, Báez empezó a encontrar sus tiros y a leer mejor el imponente servicio de su rival (quien terminó sumando 20 aces). Con un tenis de altísimo nivel y un desgaste físico notable, «Seba» se adueñó del tercer y cuarto parcial, forzando un dramático quinto set que transformó la cancha en un auténtico escenario de drama.
Un desenlace con sabor amargo
En el parcial definitivo, la tensión se cortaba con cuchillo. El argentino tuvo sus oportunidades y dio pelea hasta el último aliento, pero en el cierre del set definitivo, Struff recuperó la efectividad, quebró en el momento más caliente y terminó abrochando el pase a la siguiente ronda por un ajustado 7-5.
