La situación del básquet profesional en el Club Atlético Unión llegó a un punto límite. Lo que debería ser una gestión deportiva profesional se transformó en un escenario de desidia que afecta directamente la vida cotidiana de los integrantes del plantel y el cuerpo técnico.
El abandono administrativo
La gravedad de los hechos es alarmante: según trascendió, la falta de pago de servicios básicos por parte de la institución provocó que, en las próximas horas, se le corte el suministro eléctrico a integrantes del equipo. Como si esto fuera poco, la incertidumbre habitacional se suma al caos, con la posibilidad concreta de desalojo para un miembro del grupo debido a los incumplimientos del club.
Logística precaria
El malestar no se queda en Santa Fe. Las condiciones de alojamiento en los viajes de visitante han sido calificadas como «desastrosas», lejos de los estándares mínimos necesarios para el descanso y la competencia de alto rendimiento.
La voluntad como único motor
Desde el entorno del equipo aseguran que «están haciendo todo mal desde el club». En medio de este desmanejo, lo único que mantiene en pie la actividad es la buena voluntad del plantel. Pese a los atropellos y la falta de respuestas, los profesionales continúan presentándose a entrenar y cumpliendo con su trabajo, un esfuerzo que hasta el momento nadie en la dirigencia ha salido a destacar ni valorar.
