El Club Atlético Unión suma una nueva e importante baja en su estructura de trabajo. Tras diez años consecutivos de labor en la institución, el entrenador de arqueros del Tatengue Rodrigo Llinas anunció el final de su ciclo profesional a través de una emotiva carta de despedida.
Una decisión institucional
El alejamiento no fue por motus propio, sino que respondió a una reestructuración interna del club de cara al próximo semestre. «Con la finalización de mi vínculo contractual y la decisión institucional de no darle continuidad a esta etapa, concluye un recorrido que dejó aprendizajes, experiencias y vínculos que me acompañarán siempre», explicó el profesional en su mensaje.
Para el especialista, cuyo lazo con el club de la avenida López y Planes venía desde mucho antes de trabajar formalmente allí, cumplir una década en el Tatengue significó «un privilegio difícil de explicar con palabras» y una etapa de constante crecimiento personal y deportivo.
Balance, agradecimientos y el futuro
En su texto de despedida, el ahora exentrenador de arqueros de Unión dejó en claro que se marcha con la tranquilidad de haber trabajado con el máximo compromiso, responsabilidad y dedicación. Además, se tomó el tiempo de agradecer a toda la familia rojiblanca:
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Estructura del club: Dirigentes, secretarios técnicos, técnicos, cuerpos médicos, kinesiólogos, empleados y colaboradores.
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A sus dirigidos: Dedicó un párrafo especial de agradecimiento a los arqueros con los que compartió el día a día por la confianza y por permitirle guiarlos en sus procesos de formación y consolidación profesional.
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Afectos cercanos: Hizo una mención muy íntima para Laura, Lucio y Adriano por el apoyo incondicional ante la exigencia de los viajes y las ausencias del fútbol.
«Nuevos desafíos vendrán y los afrontaré con profesionalismo, seriedad y pasión. Gracias Club Atlético Unión», cerró el profesional, poniéndole fin a una era de 10 años cuidando y potenciando el arco tatengue.
