La esperada reunión de la Comisión Directiva de Unión se desarrolló en un clima de extrema tensión y fuertes cuestionamientos hacia la conducción del presidente Luis Spahn. Si bien en las horas previas había trascendido la posibilidad de una catarata de renuncias masivas que amenazaban con una ruptura total, finalmente ese escenario no se concretó, dando paso a intensos cruces políticos y reclamos económicos.
La consecuencia institucional más importante del encuentro fue la salida temporal de Andrés Valenti, secretario de la institución, quien solicitó formalmente una licencia argumentando motivos estrictamente personales. Ante esta baja, el esquema de autoridades se modificó de manera inmediata: por corrimiento de lista, el cargo de secretario pasó a ser desempeñado por el actual prosecretario, el doctor Horacio Coutaz.
El foco del conflicto: básquet, deudas y los aportes de Cecotti
Uno de los momentos más álgidos y enérgicos de la jornada estuvo protagonizado por Amílcar Cecotti, dirigente de peso en el básquet tatengue. La tensión sobre su figura ya venía en aumento tras la drástica decisión del club de abandonar la Liga Nacional para competir en la Liga Argentina durante la próxima temporada.
Sin embargo, el cruce en la reunión excedió lo deportivo y pasó al plano financiero. Cecotti expuso con firmeza un reclamo para que se le reintegren diversos aportes económicos personales que realizó de su propio bolsillo para cubrir distintas urgencias del club en los últimos años.
Una interna con final abierto
El fuerte planteo por el dinero de Cecotti reactivó un debate mucho más profundo que divide a la dirigencia rojiblanca. Un sector importante de la Comisión Directiva viene exigiendo con insistencia a la mesa chica de Spahn una mayor claridad, participación e información detallada sobre la realidad institucional y económica del club.
Aunque la reunión no terminó en el quiebre definitivo que muchos preveían, el cónclave dejó en claro que la interna en la conducción de Unión sigue sumando capítulos conflictivos. La licencia de Valenti y el reordenamiento dirigencial son, por el momento, las únicas respuestas formales a una crisis de micrófonos para adentro que obligará a la comisión a procesar urgentes diferencias.
