En los últimos días, la estabilidad económica de Unión fue objeto de diversas especulaciones. Tras circular versiones sobre un profundo malestar en el plantel profesional e incluso la posibilidad de que los jugadores se negaran a concentrar, el tesorero de la institución, Rodrigo Rosso, intervino para clarificar el panorama en el programa Entre Tatengues y admitir la existencia de una deuda, aunque buscando relativizar la gravedad del conflicto interno.
El estado real de la deuda y el plan de pagos
En declaraciones al programa Entre Tatengues, Rosso confirmó que efectivamente existe un atraso salarial, pero fue preciso al delimitar su alcance: la deuda corresponde únicamente al mes de enero, dado que el salario de febrero aún no se encuentra vencido. El dirigente explicó que el pago de enero tenía como fecha límite el pasado 25 de febrero y que la comisión directiva ya ha comenzado a ejecutar un cronograma de regularización.
Al respecto, detalló que la semana pasada se realizó una transferencia equivalente a la mitad de los sueldos de todo el plantel y el cuerpo técnico, aplicando un tope máximo de dinero. Esta modalidad permitió que los futbolistas con contratos más bajos percibieran la totalidad de sus haberes, mientras que el resto recibió un pago parcial. Según el compromiso asumido por la dirigencia, el saldo remanente para los contratos más altos se completará en dos cuotas: una durante la presente semana y la parte final la semana próxima.
Hoy nos visitó el Tesorero del Club, Rodrigo Rosso.
Esto nos decía en relación a la deuda con el plantel pic.twitter.com/SMXZWYcrGI— ¡Entre Tatengues! (@entretatengues) March 20, 2026
Diálogo y desmentida sobre la falta de concentración
Respecto al clima que se vive en el vestuario, Rosso reconoció que es natural que exista incomodidad, señalando que «como cualquier persona, si uno se demora en el pago del salario, puede llegar a estar molesto». Sin embargo, enfatizó que esa preocupación no ha derivado en una ruptura del diálogo ni en posturas de rebeldía.
El punto más sensible de su aclaración estuvo vinculado a los rumores que indicaban que el plantel evaluaba no concentrar como medida de protesta. Rosso fue tajante al asegurar que dicha posibilidad nunca le fue comunicada de manera formal ni informal. Para respaldar su postura, el tesorero relató que mantuvo contacto directo con los jugadores y con el director técnico, Leonardo Madelón, tanto en los entrenamientos del sábado como en cenas compartidas en la concentración previa al último compromiso. Según su testimonio, si bien los futbolistas consultaron sobre los plazos de cobro, en ningún momento existió una amenaza de suspender la concentración.
Hacia la normalización del clima institucional
Con esta intervención, el club buscó separar el legítimo reclamo económico de lo que Rosso calificó como «barbaridades» o exageraciones sobre la relación entre las partes. La estrategia de la dirigencia apunta ahora a cumplir estrictamente con los plazos de pago prometidos para esta y la próxima semana, con el fin de disipar definitivamente el ruido mediático y enfocarse estrictamente en lo deportivo.






