La alarmante pérdida de poder adquisitivo y la desregulación del mercado inmobiliario continúan reconfigurando el acceso a la vivienda en la capital provincial. El observatorio Data Encuentro presentó los resultados de su 7° Sondeo de Alquileres, un relevamiento realizado sobre 388 casos durante el trimestre de febrero, marzo y abril de 2026, que expone un sensible deterioro en las condiciones de permanencia de los inquilinos santafesinos.
El dato más contundente del informe refleja que el 53% de las personas encuestadas destina la mitad o más de sus ingresos mensuales exclusivamente a pagar el alquiler. El indicador marca un fuerte retroceso respecto al escenario de 2023, cuando ese mismo porcentaje de la población lograba cubrir el canon locativo comprometiendo entre un tercio y la mitad de sus recursos.
Ajustes familiares para no quedar en la calle
“En Santa Fe cambia la forma de vivir. Conseguir alquilar es una dificultad que aumenta, sobre todo para los jóvenes, y sostenerse es cada vez más caro», analizó el referente de Encuentro y concejal santafesino, Lucas Simoniello. El edil advirtió además que la asfixia económica obligó al 5% de los consultados a tener que dejar de alquilar en el último año por no poder afrontar los costos.
El reporte detalla una serie de conductas de subsistencia que debieron adoptar las familias santafesinas:
Percepción de la crisis: para 7 de cada 10 inquilinos hoy es más complejo abonar la cuota mensual si se lo compara con febrero de 2025.
Recorte de consumos: 8 de cada 10 admitieron haber achicado otros gastos para cumplir con el propietario.
El destino de la «tijera»: las restricciones se concentraron en el consumo general, el uso de tarjetas de crédito y la baja o reducción de servicios básicos como internet, telefonía celular y televisión por cable.
«Inquilinización» concentrada en el macrocentro
El fenómeno habitacional en la ciudad capital muestra una tendencia sostenida hacia la verticalización y la concentración. Según se desprende del muestreo, el alquiler se convirtió en el medio casi exclusivo para acceder a un techo, impulsado por un perfil de ciudadanos que mayoritariamente viven solos.
El 65% de las personas que alquilan vive en departamentos, y más de la mitad de la muestra total reside dentro del distrito Centro de la ciudad de Santa Fe.
Al evaluar las principales trabas que impone el mercado al momento de firmar un nuevo contrato o renovar el vigente, la cantidad de garantías requeridas lidera el ranking de problemas con el 32%. Detrás se ubicaron los precios elevados y las actualizaciones frecuentes. Como contrapartida, la preocupación por la «falta de oferta» de inmuebles disminuyó respecto a años anteriores.
El fantasma de la desregulación y el programa «Llave»
El sondeo también midió el pulso social tras la derogación de la Ley de Alquileres a fines de 2023. El 51% de los santafesinos consideró que actualmente es más difícil alquilar que bajo la vigencia de la anterior normativa. Entre los argumentos principales se destaca la total falta de regulación, la imprevisibilidad de los aumentos indexados y los plazos contractuales excesivamente cortos.
Ante este panorama, Simoniello valoró los resultados del programa estatal «Llave», una política pública del Gobierno de la Provincia de Santa Fe diseñada para mitigar la barrera de las garantías propietarias mediante seguros de caución y el otorgamiento de créditos sin interés para costear mudanzas.
«El programa provincial ya cuenta con más de 400 solicitudes en la ciudad y tiene más de 100 créditos otorgados. Es una herramienta en crecimiento que brinda respuestas directas», ponderó el legislador local.
El futuro y la utopía de la casa propia
Hacia adelante, las expectativas de movilidad social ascendente se muestran esquivas. El 56,4% de los entrevistados cree que seguirá alquilando durante los próximos cinco años.
Por su parte, un 35,8% proyecta acceder a una vivienda propia, aunque la gran mayoría de este grupo aclaró que la única alternativa viable para alcanzar el «sueño de la casa propia» será mediante el auxilio de un préstamo bancario o un crédito hipotecario de largo plazo. «Es clave acompañar con políticas que acerquen el financiamiento a la realidad del bolsillo de los santafesinos», concluyó Simoniello.
