La cantante Tini Stoessel decidió apartar a su padre, Alejandro Stoessel, de la administración de su carrera después de 15 años y ordenó una auditoría para revisar la estructura económica y societaria vinculada con sus actividades profesionales.
Según publicó Contexto Tucumán, el relevamiento habría detectado que la artista no tenía participación ni control sobre las empresas que recibían ingresos generados por su música, contratos publicitarios y utilización de su imagen.
Una de las sociedades mencionadas es QVT Management, radicada en Estados Unidos y vinculada con Alejandro Stoessel y Francisco Stoessel. De acuerdo con la información difundida, esa compañía habría intervenido en la facturación de acuerdos comerciales de la cantante.
La auditoría también habría advertido que otros ingresos relacionados con contratos discográficos, recitales y compromisos comerciales eran percibidos por sociedades sobre las cuales Tini no tendría control. Además, la cantante habría contado durante años con una participación limitada en la administración directa de sus recursos.
El informe señala que Alejandro Stoessel estuvo al frente de la estructura contable, jurídica y económica de la carrera de su hija desde sus comienzos. Tras la decisión de apartarlo, Tini incorporó abogados y asesores para reorganizar sus negocios y recuperar el control de su patrimonio.
Por el momento, no existe una denuncia penal ni una resolución judicial que permita afirmar que se cometieron delitos. La auditoría continúa y cualquier eventual irregularidad deberá ser determinada a partir de la documentación y las revisiones correspondientes.
El conflicto representa un fuerte quiebre en la relación profesional entre Tini y su padre, quien había administrado gran parte de sus negocios desde que la artista comenzó su carrera y alcanzó popularidad internacional con Violetta.
