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El fútbol argentino despide a la dueña del himno del desahogo: murió la mujer detrás del eterno “¡Jugadoooooreeees!”

MADRID, SPAIN - SEPTEMBER 28: (EDITORS NOTE: Image has been digitally converted to black and white.) Bonnie Tyler performs in concert at Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío on September 28, 2024 in Madrid, Spain. (Photo by Aldara Zarraoa/Redferns)

La cantante británica Bonnie Tyler falleció a los 75 años en Portugal tras complicaciones derivadas de una cirugía intestinal. Para el público global, se marcha la inconfundible voz de baladas ochenteras eternas como “Total Eclipse of the Heart” y “Holding Out for a Hero”. Sin embargo, en el universo del fútbol argentino, su partida física toca una fibra popular única: ella es la creadora de la melodía que dio origen al grito de guerra más famoso y temido de las tribunas locales.

El origen del mito: de balada romántica a exigencia popular

Aunque para muchos hinchas su nombre o su rostro puedan resultar ajenos a simple vista, su legado suena de manera ininterrumpida cada fin de semana en el cemento. La mítica canción de 1977 “It’s a Heartache”, que originalmente narraba el dolor y el desencanto de una relación amorosa frustrada, sufrió una metamorfosis total al cruzar el Atlántico.

Pasada por el tamiz del ingenio de los tablones argentinos —con la hinchada de Huracán señalada históricamente como la pionera—, el ritmo pegadizo de Tyler se despojó de la melancolía anglosajona para dar vida a un clásico universal:

“Juuuuugaaadooooreeees, la c… de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie…”

El tema se convirtió en el himno definitivo del desahogo colectivo, la cortina musical obligatoria que retumba con fuerza cuando las papas queman, el rendimiento no acompaña o el fantasma del descenso acecha a cualquier equipo del país.

El lazo secreto con la gloria de México 86

El impacto de la artista galesa con el fútbol local va incluso más allá de la exigencia tribunera. Su otro gran éxito mundial, “Total Eclipse of the Heart”, formaba parte estable del cassette que la Selección Argentina de Diego Maradona utilizaba como cábala religiosa en los vestuarios y concentraciones durante el Mundial de México 1986. Aquella voz rota y potente servía como un combustible emocional inmejorable antes de salir a la cancha a hacer historia.

La icónica artista se despidió en las últimas horas debido a un problema de salud que arrastraba desde mayo. Quizás nunca alcanzó a dimensionar cómo sus composiciones terminaron divididas en el sur del continente: por un lado, musicalizando la gesta de una Copa del Mundo; por el otro, transformadas para siempre en el reclamo de actitud más ensordecedor de los estadios.

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