El Gobierno nacional ha decidido aceptar las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados en el proyecto de reforma laboral, con el objetivo de asegurar su aprobación en la sesión prevista para este jueves 19 de febrero. La estrategia oficialista busca devolver el texto al Senado de manera inmediata, en una jornada que estará marcada por la fuerte presión social y el paro general convocado por la CGT en las inmediaciones del Congreso.
Según el cronograma trazado por la mesa política libertaria, una vez que el proyecto regrese a la Cámara Alta, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, buscará emitir dictamen en comisión este mismo viernes 20. De cumplirse estos plazos, el Poder Ejecutivo espera contar con la sanción definitiva de la ley el viernes 27 de febrero, cerrando así un capítulo clave de su agenda legislativa.
Para destrabar la negociación, el oficialismo debió desistir de su intención inicial de corregir los puntos más polémicos a través de reglamentaciones posteriores o leyes complementarias. Esta alternativa no contaba con el respaldo de los bloques dialoguistas, quienes exigieron que los cambios quedaran plasmados directamente en el cuerpo del proyecto para garantizar su acompañamiento en el recinto.
