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El pedido de Alejandro Trionfini para los juveniles de Unión: «Cuando no les vaya bien, no hay que asesinarlos»

Alejandro Trionfini, Director Técnico de la reserva de Unión, dialogó en el programa ADN por Radio Gol 96.7 de cara al clásico santafesino que se disputará este viernes en el predio de Colón. El entrenador analizó cómo se vive la semana previa al derbi, la infraestructura actual del club y el proceso de maduración de los juveniles en un mercado donde la institución vendió muchos futbolistas propios.

El valor del clásico y la convivencia escolar en la ciudad

De cara al partido del viernes en el predio sabalero, el DT remarcó que, si bien está dentro de un calendario de 36 partidos y se planifica con normalidad, «es un partido lindo, los chicos lo esperan, lo quieren jugar». Sin embargo, aclaró que en su estilo de trabajo no apuestan por las cargas emotivas excesivas, sino por «plantarlos y tratar de salir a jugar igual, igual, a donde sea, siempre tratando de buscar ganar».

Al analizar qué diferencia a este cruce en el certamen de reserva, Trionfini dejó una interesante postal de la idiosincrasia local: «Son todos chicos, son hinchas contra hinchas, chicos que se vienen cruzando desde Novena o desde Infantiles. Muchos comparten escuelas, van a la misma escuela nocturna, comparten aulas y son compañeros de curso, pero esa pica existe porque son chicos que se cruzan todo el tiempo». Asimismo, remarcó la importancia de «civilizar este partido» para mantenerlo dentro de los límites reglamentarios normales.

La estructura de Unión y el vínculo con el cuerpo técnico de Primera

El coordinador y entrenador valoró enormemente el crecimiento logístico del club, asegurando que la reserva cuenta con «todas las necesidades cubiertas» y trabaja con una estructura en paralelo a la Primera División. «Tenemos dos canchas muy buenas a nivel de piso de campo de Primera, un gimnasio a disposición y un staff amplio con ayudantes, preparadores físicos, sala médica, psicólogo, nutricionista y utileros en el predio. Unión, al interno del trabajo, está a nivel de instituciones muy buenas», detalló.

En cuanto a la relación diaria con Leonardo Madelón y Nicolás Vazzoler, Trionfini destacó que los cuerpos técnicos van en paralelo pero se cruzan todo el tiempo. Valoró la actualidad del DT de Primera, tildándolo de «un entrenador reconocido, muy inteligente para plantear los partidos y con muy buena llegada al jugador», y subrayó el impacto positivo de Vazzoler, cuya incorporación «le ha venido muy bien a Unión y al cuerpo técnico».

El salto a Primera: entusiasmo, regularidad y el «combo» formativo

Consultado sobre cómo asimilan los chicos de la reserva las recientes ventas de futbolistas del club y el rápido ascenso de compañeros a la plantilla profesional, Trionfini admitió que lo viven «con mucho entusiasmo porque ven la puerta abierta». De todas formas, advirtió que el fútbol profesional sigue siendo un lugar sumamente selectivo donde se requiere acumular mucho mérito.

El técnico hizo hincapié en las marcadas diferencias de exigencia que existen entre ambas categorías, puntualizando los siguientes aspectos sobre el desarrollo de los canteranos:

  • El periodo de adaptación: «Los jóvenes necesitan un periodo de adaptación, lo que se llama experiencia. La experiencia es ingresar a un lugar que no era tan conocido, tratar de hacer lo propio, y en ese camino hay errores, situaciones y aprendizajes».
  • La falta de regularidad: «Eso es quizá lo que a los juveniles no siempre les pasa: no siempre los rendimientos de los juveniles son regulares jugando en Primera División en un torneo completo».
  • El contexto del equipo: «Siempre hay un punto que es clave en la inserción de juveniles en el primer equipo: el primer equipo los tiene que acompañar. Cuando el primer equipo está en buen momento, los juveniles normalmente rinden mucho más».
  • El tiempo estimado en Reserva: Coincidiendo en parte con la visión de los coordinadores locales, Trionfini estimó que se necesita un rodaje prudencial antes de dar el salto definitivo: «En reserva se necesita un aplomo, yo calculo, de por lo menos que jueguen un año, un año entero son 36 partidos».

Finalmente, el entrenador de la reserva tatengue concluyó que el éxito de un juvenil depende de una combinación de factores que excede lo futbolístico: «Para que un jugador pueda llegar a Primera son claves tres cosas: el rendimiento actual del jugador, el gusto del entrenador y la necesidad posicional». Ante esto, pidió paciencia y apoyo para los chicos de la cantera: «La confianza es un punto que no solamente debería abordar el entrenador y el directivo, sino que también a veces la gente tiene que entender que el juvenil necesita confianza. Y confianza es apoyo; si no le va bien, no asesinarlo, porque nadie regala una subida a Primera División».

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