La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reforma laboral con un resultado de 135 votos a favor y 115 en contra. La victoria del oficialismo se cimentó en una coalición liderada por La Libertad Avanza, junto al PRO, el MID, la UCR y bloques provinciales como Innovación Federal. En la vereda opuesta, el rechazo fue encabezado por la totalidad de Unión por la Patria, la Izquierda y sectores peronistas disidentes, evidenciando una fuerte polarización en el recinto.
Uno de los puntos más relevantes fue la fragmentación del bloque Provincias Unidas. Pese a que la mayoría votó en contra, figuras clave como Gisela Scaglia, Sergio Capozzi y José Núñez se diferenciaron de su bancada para acompañar la iniciativa gubernamental. Esta división interna también se manifestó en el bloque de los diputados cordobeses y en legisladores de origen radical que optaron por el respaldo.
Finalmente, el rol de las ausencias resultó determinante para consolidar el triunfo oficialista. Legisladores de Provincias Unidas, como Juan Schiaretti y Alejandra Torres, junto a representantes de Unión por la Patria y el bloque Independencia, no estuvieron presentes al momento de la votación. Esta estrategia, habitual en el Congreso, permitió facilitar el avance de la reforma sin que dichos diputados tuvieran que manifestar un apoyo explícito.
