La ciudad de Santa Fe se ha consolidado como el núcleo de la resistencia policial, donde el malestar acumulado dejó de ser un murmullo interno para transformarse en una movilización abierta frente a la Casa de Gobierno. Lo que detonó tras el trágico suicidio de un efectivo oriundo del norte en Rosario, ha escalado en la capital como una denuncia de «gravedad institucional y humana». Personal en actividad, retirados y familias visibilizan un quiebre total del equilibrio que antes se sostenía a fuerza de recargos y resignación, exponiendo las grietas de un modelo de gestión que ha descuidado la integridad de quienes deben garantizar la seguridad.
Los ejes de un reclamo estructural
El diagnóstico en la capital santafesina es contundente: la fuerte presión operativa impuesta por el Ejecutivo no ha sido acompañada por condiciones básicas de subsistencia.
Los manifestantes en la sede gubernamental han unificado sus exigencias en cuatro puntos críticos que consideran innegociables:
- Recomposición salarial: Un haber inicial que sea equivalente a la canasta básica.
- Salud Mental: Implementación de programas específicos, confidenciales y, fundamentalmente, sin represalias para los agentes que busquen ayuda.
- Condiciones dignas: Ordenamiento del régimen de guardias para permitir el descanso efectivo y transporte garantizado para quienes padecen el desarraigo.
- Asistencia alimentaria: Una recomposición urgente del monto de la Tarjeta Alimentaria Policial.
Del murmullo a la movilización provincial
Aunque el punto de quiebre ocurrió en Rosario, la protesta hoy es de carácter provincial, con réplicas de fuerte impacto en ciudades como Vera, Reconquista, Tostado y San Javier.
Esta expansión territorial no es casual: de estas localidades proviene la mayor parte del personal que hoy se encuentra destinado en los puntos más conflictivos de la provincia, sufriendo el desgaste de estar lejos de sus hogares sin una compensación justa.
Bajo la consigna «así no se puede seguir», las movilizaciones en Santa Fe Capital denuncian un modelo basado exclusivamente en resultados estadísticos que ignora el factor humano.
Mientras el Gobierno Provincial mantiene el hermetismo, el malestar en la capital y el norte sigue escalando, marcando un precedente inédito en la organización de la fuerza policial santafesina.
