A pesar del optimismo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien proyecta una inflación por debajo del 1% para mediados de año, diversos especialistas ponen en duda la viabilidad de este objetivo citando el agotamiento de las herramientas utilizadas hasta ahora.
El economista Martín Kalos calificó el discurso oficial como «exitista» y poco realista. Según su análisis, aunque el índice de precios podría retomar una senda descendente tras el actual 3%, el Gobierno ya no cuenta con sus dos anclas principales: el anclaje del dólar y la contención salarial. «Ambos tocaron piso y empezarán a recuperar durante 2025, lo que marca un límite a la desinflación», señaló. Además, advirtió que el atraso en las tarifas de servicios públicos y la necesidad de recomponer reservas son factores que dificultan perforar el piso del 1%.
En sintonía con esta visión, desde la consultora Épica sostienen que el proceso de desinflación continuará, pero de forma mucho más gradual y lenta que en 2024. El desafío, apuntan, será lograr una baja sustentable que no desalinee los precios relativos.
Por su parte, Iván Cachanovsky, de la Fundación Libertad y Progreso, proyecta que la inflación cerrará el año en torno al 20% anual. Bajo esta premisa, estima que entre agosto y septiembre los índices mensuales todavía comenzarán con 1%. «Recién para principios del próximo año veríamos una inflación que empiece con cero de manera sostenida; si sucede este año, será algo excepcional», concluyó.






