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Cambian los hábitos de consumo de los santafesinos: crecen las segundas marcas y las compras más acotadas

La presidenta de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Santa Fe y Zona, María Elizabeth Raffín, describió un escenario complejo para el sector, marcado por la caída sostenida del consumo y un cambio en el comportamiento de los clientes. Según explicó, el mes de marzo —que suele marcar el ritmo del año comercial tras el verano— no logró revertir la tendencia negativa.

“El consumo viene en baja desde hace meses y marzo fue incluso más notorio. No hay un repunte ni siquiera una estabilidad”, afirmó en diálogo con LT10 Radio Universidad. En ese contexto, detalló que la merma se refleja en la disminución de unidades vendidas, una variable clave para medir la actividad del sector.

En cuanto a los hábitos de compra, Raffín señaló que se profundiza una tendencia que ya se observaba desde el año pasado: compras más pequeñas y frecuentes, enfocadas en el consumo diario. “El cliente va al supermercado y compra lo que va a consumir en el día”, indicó, en contraste con etapas anteriores donde predominaba el acopio.

También advirtió un mayor uso del crédito y las billeteras virtuales, con consumidores que buscan aprovechar promociones para sostener el consumo. “Se ve más financiamiento, con compras en cuotas, y también muchas promociones que a veces hasta confunden al cliente”, explicó.

Otras marcas

Otro rasgo del contexto actual es la mayor demanda de segundas y terceras marcas, impulsada por la pérdida del poder adquisitivo. “Todos los comercios estamos ofreciendo alternativas más económicas porque el cliente lo necesita”, sostuvo.

En relación a los precios, la dirigente indicó que en líneas generales los aumentos se mantienen moderados, aunque reconoció subas puntuales vinculadas a problemas de oferta. Entre ellos mencionó el caso de los lácteos, afectados por conflictos en la industria, y la carne, donde la menor faena generó tensiones en los valores.

Sobre el impacto del aumento de combustibles, explicó que muchas empresas optaron por no trasladar completamente esos costos para evitar una mayor caída en las ventas. “Si se trasladara todo, el consumo caería aún más porque los salarios no acompañan”, remarcó.

En cuanto al empleo, Raffín evitó dar precisiones, aunque reconoció que el escenario actual no permite expansión de planteles laborales, en línea con el estancamiento de la actividad.

Finalmente, resumió el cambio de escenario con una imagen concreta: “Ya no se ven changuitos llenos. Hoy el cliente compra lo justo y necesario”. Y concluyó que el principal problema de fondo es la pérdida del poder adquisitivo: “El salario está atrasado”.

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