El presidente Javier Milei ratificó su alineamiento total con la estrategia de Estados Unidos tras el desembarco de tropas norteamericanas en Venezuela. A pesar de haber elogiado inicialmente a la líder opositora María Corina Machado, el mandatario argentino ahora respalda la visión de Donald Trump, quien decidió que Washington asuma la conducción del proceso de transición en el país caribeño.
Desde los pasillos de la Casa Rosada sostienen que, bajo el escenario actual, convocar a comicios inmediatos sería inviable. «Llamar a elecciones es un delirio», argumentaron fuentes con acceso al despacho presidencial, señalando que la estructura del anterior gobierno de Nicolás Maduro aún permanece activa, lo que impediría un proceso de libre elección.
Este giro discursivo ocurre luego de que el propio Trump marcara distancias respecto a Machado, afirmando que «no cuenta con apoyo ni respeto» para liderar el país. En sintonía, la administración libertaria ha dejado de lado las gestiones que inicialmente involucraban a figuras de la oposición venezolana para celebrar el accionar del líder republicano. De hecho, el canciller Pablo Quirno desmintió recientemente que Milei estuviera trabajando con Francia para la asunción de Edmundo González Urrutia, reafirmando que el plan ahora es el trazado por el Pentágono.
Preocupación por el gendarme Nahuel Gallo
A 72 horas del despliegue militar estadounidense, el entorno más cercano a Milei sigue de cerca la situación del gendarme argentino Nahuel Gallo, quien permanece privado de su libertad desde el 8 de diciembre de 2024.
En línea con el reclamo del embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, quien exigió su inmediata liberación, en Balcarce 50 aguardan con urgencia novedades sobre su estado. «Por el momento no ha habido cambios, pero estamos en vísperas de recibir información», indicaron con cautela desde el Ejecutivo nacional.







