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Menos carne en la mesa: proyectan una fuerte caída del consumo por precios altos y mayor presión exportadora

El consumo de carne vacuna en Argentina podría sufrir una nueva caída en los próximos meses y marcar un piso histórico. Un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea proyecta que la ingesta por habitante podría descender hasta los 43 kilos anuales, muy por debajo de los casi 50 kilos registrados el año pasado.

El dato se enmarca en un escenario complejo donde la combinación de precios en alza, menor poder adquisitivo y cambios en la dinámica productiva empieza a redefinir el mercado. Según el estudio, la tendencia podría profundizarse si se mantienen las actuales condiciones de expansión de exportaciones.

Uno de los factores centrales es la oferta. El sector ganadero comenzó un proceso de retención de animales —especialmente hembras— para recomponer el stock, una estrategia clave para aumentar la producción a futuro, pero que en el corto plazo reduce la cantidad de carne disponible en el mercado interno.

Este fenómeno genera una tensión clásica: menos oferta local en un contexto donde las exportaciones siguen firmes, apalancadas por precios internacionales altos y una demanda externa todavía sostenida. En ese marco, el mercado interno queda más expuesto.

A la par, los precios alcanzaron niveles elevados en términos históricos, lo que empieza a encontrar un límite en el bolsillo de los consumidores. De hecho, el propio informe advierte señales de saturación: tanto compradores como exportadores muestran dificultades para convalidar nuevos aumentos.

En este contexto, el consumo interno ya evidencia una retracción significativa. En el primer bimestre del año, cayó 13,8% interanual y se ubicó en niveles mínimos en dos décadas. La menor faena —que retrocedió tanto en machos como en hembras— también refleja esta transición hacia un esquema más restringido.

El escenario abre además un cambio en los hábitos. La carne vacuna pierde terreno frente a alternativas más económicas, como el pollo o el cerdo, impulsadas por una brecha de precios cada vez mayor. Hoy, con el valor de un kilo de carne vacuna, se pueden comprar varios kilos de otras proteínas.

Así, el mercado atraviesa una reconfiguración. Más exportaciones, menor oferta disponible y precios elevados empujan un nuevo equilibrio, en el que el consumo interno deja de ser el eje dominante.

Aun así, el informe plantea que se trata de un proceso cíclico. Si la recomposición del rodeo se consolida, en el mediano plazo podría aumentar la producción y aliviar la tensión entre mercado interno y exportaciones. Pero en lo inmediato, el ajuste ya se siente en la mesa de los argentinos.

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